• Ni se plantea cerrar la verja ni impugnar el acuerdo sobre cielos abiertos ni la persecución a las actividades fiscales.
  • Ni reivindica la soberanía española sobre la Roca, mientras Londres hace justo lo contrario.
  • Tampoco proyecta la creación de puestos de trabajo en el Campo de Gibraltar.
  • Y la España cainita se convierte en la mejor arma del colonialismo británico.
  • Conclusión: Rajoy retrocede y Cameron avanza: nos envía la Royal Navy.

Mientras no hay diálogo, España seguirá adoptando todas las medidas "legales" en defensa de sus intereses. Es la idea fuerza sobre el contencioso de Gibraltar, expresada por el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy (en la imagen), tras su entrevista con SM el Rey en Mallorca.

Tras el vertido de bloques de Cementos en la Bahía de Algeciras por parte del Gobierno gibraltareño de Fabián Picardo, Mariano Rajoy no ha hecho caso omiso de las posturas de fuerza y firmeza que le han aconsejado alguno de sus asesores, especialmente el ministro de Exteriores, García Margallo. La principal seria cerrar la verja y aislar a Gibraltar por tierra. Junto a ella, la impugnación de la doctrina, y práctica, de los cielos abiertos, la persecución hacendística al Paraíso Fiscal y de contrabando en el que se ha convertido la colonia inglesa en Europa (la única colonia que queda en toda la Unión Europea), así como la creación de empleo en el Campo de Gibraltar para los trabajadores españoles en el Peñón.

Y lo más grave, el Gobierno no reivindica la soberanía española sobre Gibraltar mientras Londres, que usurpa el Peñón contra las directrices de Naciones Unidas y contra el derecho internacional, asegura que Gibraltar será siempre británico.

Rajoy se arruga y a ello contribuye el cainismo español. El sindicato policial SUP, apéndice del PSOE, se manifiesta porque la gente se revuelve contra los controles a la entrada del Peñón. Curioso que un policía proteste por la incomodidad que supone cumplir órdenes

Pero es la actitud del PSOE y de su líder, Pérez Rubalcaba, que con tal de atacar al Gobierno pone en solfa la soberanía británica. Con su actitud, no hace otra cosa que apoyar a Londres.

Y David Cameron aprovecha ese cainismo para mandarnos la Royal Navy, casualmente de maniobras por la zona. Está claro: España no es China ni Gibraltar es Hong Kong

Miriam Prat

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