En los recuentos publicados por los Programas de Naciones Unidas se calcula que 24,5 millones de mortales son seropositivos.

El virus de la muerte no se ha podido atajar, según la revista Nature Medicine; el SIDA aflige a unos 30 millones de seres humanos en todo el Universo.

Al no poder parar la transmisión de esta pandemia, que se está transformando en la plaga más demoledora de todos los tiempos, los países de África, zaheridos por este virus mortal, han avizorado a Occidente que ha bombardeado el continente africano con programas liberales de educación sexual y condones, ha aseverado Colin Mason, Director de Comunicación del Population Research Institute. El ranking de los contagios de SIDA en África sigue aumentando, lo que significa que dichos programas están favoreciendo la transmisión de este estigma mortal. 

Uganda ha frenado con éxito la pandemia del SIDA. El índice ha descendido en los últimos años. En 1992 más del 18 por ciento de los aborígenes han reflejado positivo en el análisis sobre esta dolencia. Recientemente, sólo en un 6,7 por ciento produjo positivo en la exploración.

La adalid de Uganda es una religiosa católica, Miriam Duggan. En los orígenes de la batalla frente a esta epidemia realizó un programa denominado Educación para la Vida, que estimula a las mortales a coexistir en la abstinencia carnal antes del vínculo matrimonial y la fidelidad después de los esponsales.

Las conductas para la prevención del SIDA, de acuerdo con la cumbre internacional de los Ministros de Sanidad, deben observar: Los valores humanos y espirituales y la dignidad de la persona. El presidente de Uganda, logró que la población modificara la conducta sexual, según Ugandas Demografiphic and Health Survey.

Es innegable que la testarudez del mundo occidental por el fomento y distribución del preservativo está dificultando la lucha en los terruños africanos y además, Occidente, rehúsa resaltar este gran triunfo ugandés.

Julián Marias, desde su moderación y ponderación, entendía que la causa principal del SIDA es la ausencia de normas de vida sexual, que surgen del sentido común y que no coartan en absoluto la libertad de todo ser humano.

Clemente Ferrer

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