Alarmado ante el desastre zapatista, el viejo PSOE busca ya un candidato para las próximas elecciones. Sólo que ZP se niega dimitir. Mientras, toda Europa se burla del inquilino de Moncloa. El escaparate de la Presidencia semestral amplifica las vergüenzas del Gobierno español. Zeta y La Caixa deben proteger a la periodista Pilar Santos

Una pregunta, de una periodista no muy conocida, del diario El Periódico, Pilar Santos, ha provocado una crisis política en el Partido socialista. Ocurrió el viernes, en Moncloa. ZP, junto a sus colegas Van Rompuy y Durao Barroso oficializaban la Presidencia española cuando Pilar, representante de un diario afín al socialismo, se atrevió a preguntar a ZP si está autorizado para liderar la salida europea de la crisis mientras España bate el record de paro y recesión.

El hombre del talante perdió los papeles y respondió como un matón de taberna, calificando la pregunta de insólita y estableciendo parangones erráticos. Está claro que el grupo Zeta, y su principal acreedor actual, La Caixa, deben defender a Santos, porque Zapatero y su vicepresidenta primera, Teresa Fernández de la Vega, son muy adictos a la venganza.

Lo cierto es que la pregunta actuó como espoleta de una corriente subterránea, en el propio PSOE, liderada por el propio Felipe González, el hombre que más desprecia lo que considera ignorancia profunda de su sucesor, movimiento donde se encuentra bien apoyado por Carlos Solchaga y por toda la vieja guardia, incluida Manuel Chaves, y la no tan vieja, como José Montilla.

Esa corriente subterránea que defiende la incapacidad de ZP para capear la crisis, se ve ahora agigantada por el escaparate de la Presidencia Europea. El continente se burla del presidente del Gobierno español, tanto en los medios tradicionales como en internet, mientras el mundo político se sonroja ante la ineficiencia del Gobierno español y, lo que es peor, ante su presunción. En otras palabras, en Europa cunde la idea de que ZP no sólo no da la talla, sino que es lo suficientemente cretino como para pensar que es el hombre llamado a cambiar el continente y, por el mismo precio, el mundo mundial.

En definitiva, ZP se niega a dimitir. Bueno, Felipe González no le pide que dimita, pues sabe que de su permanencia en Moncloa dependen demasiados cargos públicos socialistas. No, lo que se le piden a ZP desde su propia formación es que asegure, como Aznar, que se marchará en 2012 y que vaya preparando a su sucesor. Pero no: Zapatero quiere quedarse para los restos, confía en que en 2012 toda Europa, con España en el furgón de cola, salga de la crisis.

Lo malo es que la situación parece insostenible.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com