• Se trata de impedir el control de los alemanes de Oetker, vía Demetrio Carceller.
  • Y en el entretanto, Fernández Sousa se postula, con su petición de un controlador que entienda el negocio.
  • Lo cierto es que la Xunta no encuentra inversores para Pescanova.
  • Nadie quiere entrar hasta que no se aclare la deuda.

Alberto Núñez Feijóo (en la imagen) no encuentra un propietario para Pescanova. Esta es la realidad del grupo. La sustitución del encausado Manuel Fernández Sousa no es sencilla y la Xunta de Galicia, no logra vender una empresa que, a pesar de su deuda, tiene futuro -en eso todo el mundo está de acuerdo-. Sobre todo si consigue vender sus activos chilenos, que se han convertido en una rémora.

En primer lugar ningún inversor quiere entrar hasta que se refinancie la deuda y se tengan las cuentas claras, las cuentas que oscureció el propio Sousa.

El ya ex presidenta y todavía principal accionista, con más de 7%, asegura que se necesita alguien que entienda del negocio pesquero, por supuesto, pero nadie le admite al frente de la nave… otra vez. Y lo peor para Feijóo, quien sí quiere hacerse con el control de Pescanova, es el consejero Demetrio Carceller, socio de uno de los principales competidores de Pescanova: los alemanes de Oetker.

La Xunta busca un propietario gallego, pero Inditex, por ejemplo, no quiere saber nada, y otros multimillonarios de la comunidad como Manuel Jove tampoco. Dicen que no es lo suyo y el Gobierno regional insiste en que gestores hay capacitados para llevar la administración si existe un núcleo duro de accionistas adecuado. A fin de cuentas, cuando se refinancie la deuda y se vendan los activos chilenos, Pescanova puede ser una empresa solvente y rentable.

Eulogio López

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