En los EEUU un equipo de parlamentarios que se denominan Democrats for Life, han exhibido en el Congreso una propuesta de ley de asistencia a las jóvenes fecundadas que ambiciona impedir los abortos que se ejecutan por dificultades monetarias, una causa que podría ser más abundante en la actual crisis económica.

El anteproyecto aspira a que nadie pueda prohibir la cobertura médica a una esposa embarazada al razonar que la fecundación es como una afección preexistente. Asimismo dará aportaciones dinerarias a centros de asistencia que proporcionan alternativas al aborto; proteger a los colegios y universidades para que amparen a las alumnas preñadas y a las mamás estudiantes, así como robustecer el programa WIC (un programa especial de nutrición suplementaria para mujeres embarazadas, lactantes o en periodo de postparto).

Además, el plan permitirá a los estados proporcionar una sólida tutela a los bebés no nacidos y a sus madres en virtud del Childrens Health Insurance Program, que suministra un esmerado cuidado antes del nacimiento para jóvenes fecundadas y necesitadas de ayuda, y mejorar los servicios para impedir la arrebato doméstico.

Esta iniciativa, exhibida en el Congreso, ha logrado poner de acuerdo tanto a los pro-life como a los pro-choice. Para los emisarios abortistas se trata de una medida que protege la elección de las jóvenes, mientras que para los pro vida es una iniciativa que a favorece la existencia humana, la vida.

El presidente del Comité de actividades pro-vida de la Conferencia Episcopal estadounidense, el cardenal Justin Rigali, envió un escrito a todos los miembros del Congreso expresando su apoyo a la nueva propuesta de ley. En la carta, el purpurado, expresaba su satisfacción por haber descubierto un terreno común con personas con las que hay controversias en otras materias de tipo moral.

Con esta iniciativa, ninguna mujer debería tener que abortar porque siente que no tiene otra elección, o porque no hay alternativas disponibles o porque no las conoce, afirmó el cardenal. También declaró el firme compromiso de los prelados de trabajar en apoyo de todos los programas que disminuyan el número de abortos.

Clemente Ferrer Roselló

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