Uno de cada cuatro europeos está en paro o con salarios de subsistencia. Sin embargo, la Unión Europea, en su último informe sobre la situación social en Europa nos habla de que ese 25% de pobres no sólo son los parados, sino también aquellos que cobran salarios de subsistencia.

Tiene toda la razón. El paro es grave, pero la explotación laboral también. La brecha entre pobres y ricos en Europa se agranda en Europa, no sólo por el desempleo sino también por la explotación laboral.

La solución está clara: unificar el salario mínimo en toda la Unión Europea.
Los 1.000 euros mensuales por ocho horas de trabajo se quedan por debajo de los vigentes en Alemania, Francia, Reino Unido, Holanda Bélgica, etc... pero por encima de lo vigente en España, Grecia o Portugal. He aquí una prioridad del Gobierno Rajoy, que ha congelado un año más el salario mínimo español de 753 euros mensuales (por doce pagas, por 14 se quedan en 645).

El resto sólo son lamentos.

Eulogio López

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