El 70% de los españoles -según una encuesta del CIS- está de acuerdo con que la video-vigilancia, es decir, con vivir en 1984, permanentemente vigilado por las cámaras. En breve habrá más cámaras que habitantes.

Preferimos la seguridad ante todo, en su doble versión: seguridad sobre nuestra salud y seguridad sobre nuestra defensa ante una agresión externa. Nadie puede asegurarnos ni la una ni la otra pero, a cambio de ambas promesas, vendemos al Estado nuestro cuerpo y nuestra alma. Y baratito oiga.

No cabe duda: estamos preparados para la tiranía, porque la video vigilancia no termina con nuestra privacidad, que también. Sino con algo mucho más grave: termina con nuestra libertad.

Eulogio López

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