Sr. Director:

En su acción institucionalizada en contra de la vida, durante el ejercicio 2005 el sistema democrático español segó la vida de noventa y cinco mil españoles nonatos.

Así. La cosa se expone como la cuenta de resultados de una empresa gestionada por un Consejo de Administración, que es lo que, en el mundo liberal capitalista que vivimos, es el gobierno del estado, que no de la Patria.

Puede estar orgulloso el sistema con su cuenta de resultados: ha pasado de 9 asesinatos legales en 1985, a 93.291 asesinatos legales en 2005. En total han asesinado a más de un millón de españoles en 20 años.

Si a todo ello añadimos los miles de muertos y heridos con secuelas graves como consecuencia de los accidentes de circulación, de la violencia doméstica, de la violencia callejera, de la violencia terrorista y de la violencia en las escuelas, todas propiciadas por una política inhumana antieducativa y antiespañola, obtenemos unos resultados equiparables al de un enfrentamiento civil armado; con una salvedad: el sistema que propicia tales males está salvaguardado.

Finalmente, el sistema necesita mutilar espiritual e intelectualmente al pueblo. Para ello, presenta el genocidio como un derecho inalienable, y con el poder propagandístico en sus manos; con todos los medios de comunicación a su servicio, mantiene al pueblo atado a su sillón, presenciando los acontecimientos que el poderoso estima oportuno comunicarle, como una realidad virtual que no le afecta y de la que no siente su efecto hasta que le toca su turno en el matadero.

Cesáreo Jarabo

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