El presidente del Gobierno, José María Aznar, firmó hoy viernes el protocolo de adhesión de España al Banco Centroamericano de Integración Económica como miembro extrarregional en las mismas condiciones que México, Taiwán, Colombia y Argentina. La incorporación española supone un importante apoyo al proceso de integración regional centroamericano ya demostrado en el caso del Pacto Andino. 

El mes pasado se celebró la cumbre Extraordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno del sistema de Integración Centroamericana. En dicha cumbre se acordó avanzar en el desarrollo del Parlamento Centroamericano, así como en la reducción de los trámites aduaneros, el reconocimiento de los certificados sanitarios y el avance hacia una zona de libre comercio. Pero lo que de verdad interesa a las naciones centroamericanas es un acuerdo de libre comercio con la UE, cuyo embrión es el actual acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la UE y Centroamérica. 

España parece apostar a un doble juego. Por una parte, apoyar los procesos de integración en una zona donde tiene gran parte de los negocios referenciados, pero, por otra, apuntalar el proyecto ALCA impulsado por Estados Unidos. Es más, Aznar ha expuesto en varias ocasiones su sueño de alcanzar un tratado de libre comercio entre EEUU y la UE. Claro que la actual coyuntura no es la más propicia. Ambas regiones se encuentran enfrentadas a cuenta de diversas legislaciones sometidas al criterio de la Organización Mundial del Comercio.