La mora del promotor inmobiliario y de las hipotecas tienen garantía real, pero la mora de las pymes no. Los calendarios de impagados se dispararán en 2010 y, previsiblemente, en 2011. Los resultados de Sabadell, Popular y BBVA confirman la tesis de los servicios de riesgo

Falta el Santander, pero los resultados y la mora creciente de los bancos que ya han presentado resultados, como Bankinter, Sabadell, Popular y BBVA, confirman lo que tanto temen los servicios de estudios y los responsables de riegos de todas las entidades: en dos años de crisis se ha conseguido superar la primera oleada de mora, la de los promotores inmobiliarios. Con trampas, claro, pero se ha conseguido: los bancos se han convertido en propietarios de miles de inmuebles a los que darán salida bajando precios. Además, el Banco de España les ha permitido convertir parte de esa cartera crediticia en cartera de inversión, al traspasar los pisos impagados y el suelo impagado- en activos de inmobiliarias que, casualmente, cerrarán con pérdidas. Ese cambio merma la exigencia de dotaciones.

Luego vino la segunda oleada, la de los particulares que no han podido pagar su hipoteca: el Banco de España les ha permitido a las entidades demorar el calendario de provisiones.

Pero en ambas oleadas de impagos hablamos de crédito con garantía real. Ahora bien, ahora llega la tercera oleada, y aquí no hay garantía real al fondo. Para ser exactos, lo único que hay es empuje del emprendedor. Hablamos de la mora de pymes comenzando por el descuento comercial-, pequeñas empresa, precisamente las que crean la inmensa mayoría de los puestos de trabajo, que echan el cierre y dejan de pagar al banco. Como muestra un botón: en la mañana del martes, la CEOE ofrecía el siguiente dato: durante el último año cerraron 300.000 pymes y autónomos.

En puridad, habrá que decir que el desastre no es que las pymes dejen de pagar al banco, sino que las pymes cierren, pero estamos hablando del sector financiero. Porque aquí el banco, por lo general, no tiene nada que embargar, nada que ejecutar, y la mora se convierte en fallido que hay que provisionar en su totalidad.

Y todos los servicios de riesgo coinciden: en septiembre, se van a producir cierres en cadena de pequeñas y medianas empresas y unos impagos que harán temblar los balances como no lo han hecho ni los promotores inmobiliarios ni los prestatarios de hipotecas.

Los resultados correspondientes al primer semestre, presentados hasta ahora, confirman ya los peores temores. Por el momento, marchémonos de vacaciones en agosto.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com