En la SER, una tertuliana destacaba, sobre el problema de la inmigración, que es una realidad múltiple, y pavorosa. El satélite, lo que puede hacer, es detectar barcos a la deriva y evitar tragedias. Es como la lucha de David y Goliat, el gobierno español hace gestos. El gobierno Moratinos prepara un plan de choque con África, pero la posición del gobierno español, el campo de maniobra, es muy pequeño. Y la UE hace oídos sordos. África vive una situación inhumana, no tiene vacunas, cultivos, no tiene qué comer, no tiene trabajo. Seguirán viniendo. Es un problema hoy por hoy absolutamente insuperable.

 

Carlos Francino destacaba en la SER que la inmigración es un tema que se nos aparece cíclicamente. Yo no sé si se soluciona sólo con satélites, aviones, barcos, da la impresión de que están improvisando, actuando a golpe de efecto mediático, de titular, pero se hecha en falta una estrategia global, europea. Me da la impresión de que el gobierno español, en algunas de sus actuaciones de sus últimos meses, está creando expectativas que desembocan en la frustración. Da la sensación de que el plan está a punto de solucionarse, pero esto no se soluciona ni en un mes, ni en dos, ni en cinco.

 

Para otro tertuliano de la SER, hay otros países que tienen más responsabilidad que nosotros. Lo que está pasando ahora es que las mafias han desplazado hacia el sur la salida de los cayucos. Lo que es imparable es la inmigración, de la gente joven que busca otra vida.

 

Otro destacaba que el gobierno no se puede mover a golpe de parches. Tiene que ser una reunión no de urgencia, sino continuada y de todos los países que tracen un plan a más largo plazo, este problema no se resuelve así. Este fenómeno extraordinario y brutal. Ante este asunto, el gobierno se ve obligado a decir y hacer cosas, aunque sabemos que desgraciadamente, el asunto se quede en meras palabras.

 

Y otro tertuliano de la SER ponía el acento en que los inmigrantes, en este momento, son la base de la prosperidad española, y para las multinacionales españolas pueden ser piezas esénciales para el futuro. Los que viene son los mejores, el que viene se arriesga a dar el salto, y esos países se quedan sin sus mejores hombres.