Una investigación difundida por BioMed Central Neurology, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Lieja (Bélgica), ha planteado con urgencia el poder calificar entre el doliente en estado vegetativo (EV) y el que se localiza en un estado mínimamente consciente (EMC).

En los EV, los reflejos están incólumes y el enfermo puede inhalar sin ayuda, pero no existen síntomas de cognición. Los EMC pueden sentir alguna afectividad o descubrir el modo de manifestarse, siendo la conciencia discontinua.

Por lo tanto, no se pueden admitir las peticiones para suprimir la manutención y la hidratación a dolientes que se califican en estado vegetativo ya que ostentan signos de cognición como responder a una observación, pestañear o acompañar con la vista el desplazamiento de un fragmento. Existe la certeza de que estos dolientes pueden sufrir por lo que se les debe aliviar e incluso rehabilitar.

Joseph Giacino y su equipo del Instituto de Rehabilitación J.F. Kennedy, de Nueva Jersey, divulgaron el dictamen del EMC. Luego, en el año 2004,  dieron a conocer una versión bien investigada del grado de recuperación del estado de coma (Coma Recovery Scale).

El equipo llevó a cabo sus investigaciones en una cadena belga de unidades de cuidados intensivos y clínicas neurológicas, sobre enfermos que exteriorizaban alteraciones de la conciencia debidas a erosiones craneales. Se descubrió que 4 de entre 40 aquejados, a los que se les había diagnosticado EMC, consiguieron salir del estado de coma. Giacino asevera que es posible que nos hayamos vuelto demasiado cómodos en nuestra capacidad para detectar la conciencia. 

El polaco Jan Grzebski, que estuvo diecinueve años en estado vegetativo, ocupó un lugar destacado en los medios de comunicación de todo el mundo porque despertó de su larga ausencia física, que no espiritual. Oía las conversaciones de los médicos y sus comentarios de que moriría. Y Jan lo único que quería era vivir y los médicos planificaban su exterminio. Jan estaba vivo y era consciente de todo lo que sucedía a su alrededor.

Clemente Ferrer

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