Se llama Yuval Noah Harari (en la imagen). Es historiador, lo que no tiene por qué resultar especialmente negativo y ha perpetrando un verdadero ataque, no sólo a lo racional sino a lo razonable, que es más grave, con su obra De animales a dioses. Su tesis se resume pronto: el hombre comenzó siendo un mono, acabó dominando al resto de las especies (incluso a los monos) y finalmente se convirtió en dios. No, Zapatero, el autor de aquella genial idea de que dios no en el creador del hombre sino el hombre el creador de dios, no ha participado en esta obra.

Yuval nos informa -y ruego escuchen su tesis con respeto- de lo siguiente: "Hace 70.000 años, el 'Homo Sapiens' era todavía un animal insignificante. Pero en los milenios siguientes se trasformó en el amo de todo el planeta y hoy en día está a punto de convertirse en un dios, al adquirir, no sólo la eterna juventud, sino las capacidades divinas de la creación y la destrucción". Fin de la cita.

El hombre ni crea ni destruye. En tal caso, produce o fastidia
Lo cual demuestra mi tesis evolutiva, la de Eulogius Magnus: "En el principio fue el mono, luego el hombre, luego dios. Finalmente, otra vez el mono". Más que una evolución parece un círculo, que no deja de ser la figura del panteísmo histórico… y del muy actual Rey León.

Lo de la eterna juventud de Harari es una tesis buenísima y supongo que está patrocinada por L'Oreal. Luego está lo del hombre que ha aprendido a crear y a destruir, dos áreas hasta ahora atribuidas a Dios.

Oiga y como metáfora no está nada mal, que conste. Ya saben la cosa de la creatividad. Ahora bien, crear, lo que se dice, crear, es el salto de la nada al ser, y hasta ahora no he percibido yo, ni con el Bosón de Higgs a cuestas, mucha creación entre los descendientes del Homo Sapiens. Todo lo que hacemos es trasformar lo ya creado, desarrollar, producir, modificar… Pero crear, esto es, sacar algo de la nada, materia poco maleable, por ahora no lo hemos conseguido. Aunque los progresistas, otro descendiente del Sapiens lo esperan a cada instante.

Para ser exactos, y sin ánimo de molestar a nuestro eximio ensayista, el hombre no es capaz de crear pero tampoco de destruir. Lo más que puede hacer es desarrollar o fastidiar lo ya construido. Si hace lo primero le damos un premio a la creatividad y nos congratulamos con él; si es lo segundo, le tildamos de capullo.

Pero insisto, quiero que me expliquen lo de la eterna juventud. Porque uno diría que los médicos no nos han alargado la vida, sino la vejez. Y entonces es cuando el mito de la eterna juventud se convierte en la tragedia de Dorian Grey.

Impactante Harari.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com