Sr. Director:

Creo reconocer en las últimas declaraciones institucionales una vieja estrategia ideada ya en los años 60 por los gurús de la Planificación Familiar americana consistente en sustituir, como célula de la sociedad, a la familia para entronizar en su lugar al individuo. Para ello es importante desestabilizar la familia tradicional y promover estructuras alternativas, decía Kingsley Davis en la revista Science en 1967.

Y la razón nos la presta Chesterton: La familia, comenta el escritor inglés, fundada en el matrimonio, representa la libertad, por la simple razón de que es la única institución (no estatal) que es necesaria y voluntaria al mismo tiempo. Es el único baluarte frente al Estado... Es la única institución anárquica, en el sentido de que es más antigua que cualquier ley y existe antes que cualquier Estado.

Mientras, el modelo de familia que se nos presenta en los medios repite la desestructuración afectiva sistemática (hoy con uno, mañana con otra y vuelta a empezar). Lo que quedará finalmente serán individuos desarraigados, cuando no psicológicamente inestables y, por tanto, fácilmente dúctiles a los requerimientos del poder o del mercado. Y en este contexto me parece coherente eliminar de la educación toda materia que ayude a pensar: las Humanidades, la Historia del Arte...

Gumer Fernández

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