• Un estudio de la ONU destaca que la violencia en Hispanoamérica es un lastre para el desarrollo de la región.
  • Una de cada tres personas ha cambiado el lugar donde hacer compras o divertirse por miedo a la violencia. Entre un 45% y un 65% de los encuestados ha dejado de salir de noche.
  • La violencia se ha cobrado la vida de un millón de hispanoamericanos en la última década.
  • Según el estudio, en la inseguridad en la región inciden "la precariedad del empleo, la inequidad persistente y la insuficiente movilidad social". 
  • Pero, salvo en los mayores países de la región (Brasil y México), la ciudadanía se muestra más preocupada por los crímenes comunes que por los relacionados con el tráfico de estupefacientes.
Un estudio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), titulado 'Seguridad ciudadana con rostro humano', presentado en Madrid, ha cuantificado el coste de la violencia en términos del producto interior bruto de cinco países hispanoamericanos. La conclusión ha sido evidente: la violencia en Hispanoamérica es un lastre para el desarrollo de la región y también supone una barrera para el crecimiento económico, recogía El País.

Las cifras son abrumadoras: en 2010, la violencia disminuyó el 10,5% del PIB de Honduras, el 8,7% en Paraguay y el 3,3% en Chile. En este último caso, la cantidad asciende a 6.520 millones de dólares (4.810 millones de euros).

Algunos datos: una de cada tres personas ha cambiado el lugar donde hacer compras o divertirse por miedo a la violencia. De los encuestados que han sido víctimas de un delito, entre un 45% y un 65% ha dejado de salir de noche. La violencia se ha cobrado la vida de un millón de hispanoamericanos en la última década: en la mayoría de países de la región, la tasa de homicidios supera las 10 víctimas por cada 100.000 habitantes que la Organización Mundial de la Salud considera el límite por encima del cual el asesinato pasa a ser una epidemia.

El responsable del PNUD para Hispanoamérica y subsecretario general de Naciones Unidas, Heraldo Muñoz, fue claro: "Es la gran paradoja latinoamericana: ha existido un crecimiento económico excepcional que ha eliminado pobreza, pero al mismo tiempo ha aumentado la violencia y la inseguridad". El expresidente de Guatemala, Álvaro Colom, afirmó que la criminalidad "no son solo policías y balazos. El problema es más de fondo". "El éxito de la lucha contra la criminalidad es clave en el éxito del Estado de derecho en América Latina", afirmó la exministra de Relaciones Exteriores de España, Ana Palacio.

El propio documento señala que "la inseguridad en la región tiene una explicación multidimensional en la que inciden la precariedad del empleo, la inequidad persistente y la insuficiente movilidad social". Otros factores, como el crecimiento de las familias monoparentales y las migraciones, el aún alto nivel de abandono escolar y el crecimiento acelerado de las grandes ciudades —impulsado por ese mismo progreso económico— contribuyen a debilitar el tejido social, lo que sirve de caldo de cultivo a los comportamientos delictivos.

Respecto a la droga como causante de violencia, el estudio asegura que salvo en los mayores países de la región (Brasil y México), la ciudadanía se muestra más preocupada por los crímenes comunes que por los relacionados con el tráfico de estupefacientes. Muñoz aboga por considerar las drogas como un problema de salud pública, un cambio de paradigma frente a la inmensamente popular —y fallida— guerra contra las drogas.

El informe apuesta por un plan de diez puntos para intentar reducir la criminalidad, basado en una política de Estado, con el respaldo de toda la sociedad, que cristalice en un Acuerdo Nacional por la Seguridad Ciudadana. También ayudaría el factor es económico. "Hace falta un crecimiento más inclusivo y más productivo", señaló Muñoz, "con más inversión en educación y salud".

En todo caso, el documento insiste: el rol del Estado es insustituible. "Hace unos años, la doctrina imperante era la del Estado mínimo", afirmó Muñoz. "Ahora hay que apostar por un Estado no más grande, sino más vigoroso. Afortunadamente, muchos Gobiernos ya son conscientes de eso".

José Ángel Gutiérrez
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