Al parecer a cada uno lo suyo. Como embajador en el Vaticano, Barack Obama nombra a un miembro de Cor Unum; como embajador en España nos nombra a un homosexual homosexualista. Exactamente, ¿qué imagen tienen los gringos de España

A lo mejor la que no merecemos, porque si ZP fue 'pionero' en la mamarrachada del homomonio, el Partido Popular se ha excusado en el Tribunal Constitucional para no mover un dedo.

Lo malo no es que el nuevo embajador en España, James Costos (en la imagen), sea homosexual y su primera actuación en Madrid haya consistido en presentarnos a su pareja; lo malo es que es homosexualista.

Lo de siempre, lo malo, como recuerda el Papa Francisco -y bien que le manipularon por ello- no es lo gay sino el orgullo gay, convertir lo malo en bueno, invertir los valores y convertirlos en anti-valores.

Eulogio López

[email protected]