"El informe del secretario de Salud del Distrito Federal de México, Dr. Manuel Mondragón y Kalb, manifestado en la Asamblea Legislativa el día anterior a la legalización del aborto, se basaba en datos falsos, cuando aportó los de la entidad abortista IPAS México, en lugar de los ofrecidos por la misma Secretaría, INEGI o COPANO", afirma Guillermo de Navascués, subdirector de la Oficina Internacional de la Fundación Vida.

El Dr. Manuel Mondragón y Kalb, al tratar de la cobertura hospitalaria local para las mujeres que demanden la interrupción legal del embarazo, se basó en unos datos del trabajo que, bajo el título "Aportes para el debate sobre la despenalización del aborto", la publicado IPAS México, una entidad abortista presente en más de 20 países que, entre otras actividades, fabrica un aspirador acoplado con cánulas para realizar abortos.

"En México –exponía en su informe el secretario de Salud del D.F.–, de 1990 a 2005, 21.464 mujeres murieron por causas maternas. De ellas, 1.527 defunciones se debieron a abortos y sus complicaciones", afirmó entonces. Sin embargo, los datos aportados por la misma Secretaría de Salud del D.F. y del INEGI, señalan que las muertes por aborto son ínfimas en relación con las demás causas de muerte. "Resulta patente que el aborto no es la quinta causa de mortalidad en el D.F., como afirmó entonces el secretario de Salud del D.F.", explica Guillermo de Navascués, subdirector de la Oficina Internacional de la Fundación Vida.

"Entendemos que el Dr. Mondragón se atrevió a dar datos falsos a la Asamblea de representantes citando los de una asociación internacional abortista, en lugar de ofrecer los de la propia Secretaría de Salud y del INEGI, porque tenía la clara intención de falsear la realidad para legalizar luego el aborto. Además de mezclar el aborto natural con el provocado", añade.

En la misma comparecencia, el secretario de Salud del D.F. señaló que la participación de México en la conferencia de El Cairo, en 1994, vinculaba a los Estados Unidos de México, cuando "las Conferencias no son tratados internacionales y por tanto no suponen vinculación jurídica para los Estados, tal y como proponía el Dr. Mondragón en su intervención", asegura Guillermo de Navascués, subdirector de la Oficina Internacional de la Fundación Vida.

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