• Lamentable defensa del derecho a la vida: a la defensiva en todas las preguntas.
  • Y la prensa le reprocha que en Europa sólo le apoya Le Pen.
  • Rajoy insiste en que el proyecto Gallardón no es más que el de 1985, de Felipe González.
  • Es decir, está defendiendo el fraude del famoso coladero para desaprensivas: peligro para la salud psíquica de la madre.
  • Por esa vía se perpetra el 98% de los 118.000 abortos que se ejecutan en España.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no quiere hablar de aborto, "porque ya está en el Parlamento". De esta guisa, podemos colegir que el presidente del Gobierno no habla de los proyectos de ley del Gobierno una vez dejan de ser anteproyectos y entran en la cámara. Vamos, que no habla de nada.

Comparecía don Mariano ante los medios y los medios compadecían a don Mariano. Un periodista le pregunta si no le avergüenza que el proyecto de ley de aborto sólo lo apoye Le Pen. Es mentira claro, pero ni por esas don Mariano entra en el fondo de la cuestión.

Su discurso en defensa del proyecto de ley, de la reformita Gallardón, consiste en decir que repite el modelo de 1985, la ley de aborto de Felipe González, que "nosotros no modificamos". Eso es lo malo, señor presidente.

Pero, en cualquier caso, la ley del PSOE del año 1985 convirtió a España en un paraíso abortista, que en seguida alcanzó los 100.000 asesinatos por año.

No sólo eso: la ley Gallardón es rechazable porque mantiene el aborto pero, sobre todo, porque mantiene el gran coladero para desaprensivas, verdadero fraude de ley, de la norma del 85: el peligro para la salud psíquica de la madre. Por este método se perpetran el 98% de los ya casi 120.000 abortos que se ejecutan en nuestro país.

Y a partir de ahí, incomodidad y desazón. La derecha marianista no da para más. Contra el derecho al aborto, reformita para acallar al voto católico. Y los mercaderes de la muerte, también los medios de comunicación, se crecen en su locura homicida. ¿Podía ser de otro modo

No se preocupen por lo que acaban de leer: prefiero ser solidario con los más inocentes e indefensos, los concebidos y no nacidos, que con mis colegas de profesión. Con los primeros me juego la conciencia, con los segundos sólo mis intereses.

Eulogio López

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