Sr. Director:

Como bien debe saber, en estas elecciones de 2011, el Partido Familia y Vida se encontró que, a causa de la reforma realizada por los partidos con representación parlamentaria, para poder presentarnos debíamos adjuntar la firma de al menos el 0,1% de los votantes de cada provincia donde quisiéramos presentarnos.

 

Ello se tradujo que en la mayoría de las provincias españolas no nos iba a ser posible presentarnos, dada la escasez de medios humanos disponibles y el estrecho margen  de tiempo dado por la ley a tales fines. En algunas provincias se intentó, no se consiguió y ante la negativa a aceptar nuestra candidatura por no haber obtenido ese previo aval, llegamos hasta el Tribunal Constitucional, el cual despachó esa increíble dejación de derechos con una sentencia esperpéntica, por no decir otra cosa.

Acudiremos ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, dado que dicha imposición conculca las más elementales normas democráticas y es una muestra más de la "enfermedad" que padece el sistema y quienes están anclados en él. En todo caso, gracias al esfuerzo, increíble, de algunos pocos, el partido se presenta tanto en Ávila como en las Islas Baleares. Esperemos que sus esfuerzos den el fruto deseado.

Desde aquí vaya nuestro más firme apoyo y consideración y el mensaje a quien conozca a personas en esas provincias, para que les anime al voto a nuestro favor. En cuanto al resto de España, respetando cualesquiera otras opciones y opiniones (por ahora este derecho no ha sido limitado, al menos, por quienes ya detentan el poder) entiendo que lo más correcto será votar en blanco. Hay que ir a votar, "a pesar de los pesares"; hay que demostrar que hay un sector, importante, de la población, que quiere expresar su voz, su libertad de elección, pero que ninguna de las opciones posibles representa nuestros valores y que por lo tanto participamos pero no apoyamos a ninguna formación política concreta. Es cierto que indirectamente el voto en blanco (a diferencia del nulo) favorece (tal como está configurado el sistema electoral en este país) a los partidos mayoritarios frente a los pequeños, pero es igualmente cierto que los pequeños (como Izquierda Unida) lamentablemente suelen tener planteamientos más radicales aún frente a los valores que defiende Partido Familia y Vida.

No se trata en modo alguno del "voto útil", tan nefasto para nuestra democracia; se trata de conseguir un alto porcentaje de voto en blanco, de tal forma que quienes sean elegidos, sean conscientes que no nos representan, que tan sólo representan a una parte de la sociedad y que al menos ello les lleve a reflexionar sobre cómo o qué deben hacer o defender para que realmente nos representen.

Todos sabemos lo que ha hecho el PSOE en las materias que más directamente nos incumben, y sabemos que el PP es más de lo mismo. Proponen derogar la actual ley del aborto para volver a la anterior (por tanto ¿dónde está la defensa de la vida?), a sabiendas que con la anterior ya se le sesgaba la vida a 100.000 niños, personas no nacidas, al año. El voto "hacia el mal menor" se ha demostrado desde hace años que es falso; ya gobiernen unos u otros, la vida del concebido y no nacido en este país no tienen defensa alguna.

Os animo, por tanto, a acudir a las urnas el próximo día 20 de noviembre, para votar en blanco.

Rafael Llorente