Sr. Director:

No se porqué, pero con motivo de la reciente visita de Bush a Georgia, me he acordado de la cara de nuestro presidente Zapatero en el pasado desfile de las Fuerzas Armadas Españolas. Por una lado, las imágenes de antesdeayer en Georgia, el presidente Bush rompiendo a bailar en medio del recibimiento sorprendiendo incluso a su mujer. Este mostraba espontaneidad, un aspecto radiante, natural, alegre. Y por otro, me llamó rápidamente la atención, el contraste con la cara y la postura de nuestro presidente Zapatero hace poco tiempo, en el día de las Fuerzas Armadas al pasar la bandera de Estados Unidos por delante de él. Fue una cara que merece la pena describirla: forzada, accidentada, artificial, como de rabieta de niño pequeño, con los labios hinchados y amoratados, el ceño fruncido, era una cara bastante fea. A mi me dio mucho miedo, si quisiera dar un susto a alguien no dudaría en colocarme una careta del presidente en esos momentos.

Pero la realidad es que lo único que produce cierto terror, lo único accidental y forzado no ha sido solamente su cara, también lo han sido más

cosas: su forma de llegar al poder, su programa de gobierno, su autoestima elevada respecto a la concepción de que la izquierda es la única capacitada para entender y practicar lo que es el dialogo y el concepto de estado plural, y lo más preocupante de todo la ausencia de posturas claras y valientes en defensa de instituciones tan importantes para la sociedad como son la familia y la infancia. Hemos llegado a una situación en la que, por un lado se persigue y castiga al fumador, hasta el extremo de excluirle de entrevistas de trabajo, y por otro, si vives el orgullo gay se te premia hasta con la adopción de hijos. Todos sabemos que los niños les pasa lo mismo que a los ancianos y a los enfermos, son débiles y por tanto no tienen voz propia y por eso alguien debe protegerlos e interceder por ellos (no parece que este gobierno por el momento). Este puritanismo redomado e insultantemente egoísta de este gobierno es algo que sobrepasa con mucho lo esperpéntico y artificial. Esta bien colar mosquitos, pero sin tragarse camellos. Está bien protestar contra una intervención injusta como la de Irak, o aprobar leyes antitabaco, pero sin descuidar o ignorar los millones de crímenes burros que se vienen cometiendo al año contra la vida por abortos, eutanasias, manipulación genética, los ataques descarados a una institución natural como es la familia. Sinceramente si se organizase un desfile de los presidentes de las naciones a favor de la defensa de la vida, la familia y la infancia, yo me quedaría sentado cuando pasase por delante Zapatero, pero eso si, con una pose mucho más natural: sonriendo y con un bote de refresco en la mano...o me pondría a bailar como Bush en Georgia, un hombre muchísimo más natural, el que por cierto, siente un gran amor por la naturaleza y los caballos.

José Jaime Barreda Cabanillas

pepe@vaporcito.com