No habrá delito si el adulto es "una persona próxima a la víctima por edad, grado de desarrollo o madurez"Este viernes recordaba La Razón que el Consejo de Ministros aprueba hoy el nuevo Código Penal que protege especialmente a los menores y a las víctimas de abusos, tanto de violencia de género como de trata.

La edad de consentimiento sexual que, hasta hoy, se fija en los 13 años –una de las más bajas de Europa– aumenta hasta los 16. Es una modificación demandada por todos los grupos políticos pero que hasta ahora no se había plasmado en nuestra legislación. Así, se modifica el artículo 183 del Código Penal vigente que determinará las penas que conllevará tener relaciones sexuales con un menor de 16 años que pueden ir de dos a 12 años de cárcel, dependiendo del grado de violencia.

No obstante, explica este periódico, el texto contará con una excepción por debajo de esta edad: no será delito si el adulto es «una persona próxima a la víctima por edad, grado de desarrollo o madurez». En principio, este reglamento no detallará cuáles son esos grados de proximidad. De hecho, y en el caso de que se produzca una denuncia, deberá ser el juez quien valore si se está produciendo un delito o no.

La Razón recoge el desacuerdo de los jueces, por la falta de determinación de qué se considera un menor maduro, lo cual deja en manos de los magistrados esta decisión que éstos no ven con buenos ojos. «Es un precepto inaplicable», sostiene rotundo el juez decano de Madrid, José Luis González Armengol, al que tampoco le parece adecuado elevar tres años la edad de consentimiento sexual. Serán los jueces los que valorarán el contexto de la relación y decidirán su idoneidad o no. «Se ha de seguir siempre la mayor concreción en preceptos punitivos y sobre todo en temas tan delicados como éstos», apunta José Joaquín Gallardo, decano de los jueces de Sevilla.

El magistrado tiene claro que debe velarse siempre por la protección de los menores y que «los tribunales serán los encargados de preservar que no se engañe al menor». Eso sí, para ello tendrán que «recurrir a psicólogos y valorar las circunstancias fácticas que componen la relación», sostiene Gallardo.

El PP, una vez más, da una de cal y otra de arena. O da dos pasos adelante y uno hacia atrás. Porque  si establece una edad mínima para las relaciones sexuales para razones de madurez, etc., ¿por qué establecer excepciones

Andrés Velázquez

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