• El ministro de Cultura se empeñó en nombrar a Pablo Halffter como sustituto de Mortier y fracasó.
  • Al final, Gregorio Marañón, con el visto bueno del Gobierno, impuso a Joan Matabosch.
  • Era lo único que le faltaba al hombre de la reforma educativa, cada vez más fuera del Ejecutivo.

 

Es el ministro más impopular del Gobierno Rajoy, aunque muchos consideran que su reforma educativa va por el buen camino y se queda corta.

Pero la impopularidad no perdona y ahora sólo le faltaba al titular de Educación y Cultura la desautorización de Moncloa, a cuenta del Teatro Real.

La historia es esta. El actual director del templo español de la ópera, Gerard Mortier, al que le quedaban dos años de mandato, hizo unas penosas declaraciones al diario El País en las que exigía al Ministerio ser él quien nombrara a su sucesor, o dimitiría. Además, añadió que en España no existe gente capaz de dirigir un teatro de ópera. No queda bien eso de que un empleado nombre a su sucesor, máximo cuando el relevo comenzaba a venir forzado por la enfermedad de Mortier, no por propia iniciativa del patronato que preside Gregorio Marañón.

En cualquier caso, se planea su sustitución. Entonces es cuando el ministro Wert propone a Pablo Halffter, director del Teatro  de la Maestranza de Sevilla, hijo del compositor Cristóbal Halffter. Marañón opta por el catalán –al frente del Liceo- Joan Matabosch, pero ante el empecinamiento del ministro recurre a Moncloa... y Moncloa apoya a Marañón, dejando al ministro desautorizado.

Ahora quedan flecos, como pactar la salida de Mortier y aclarar si Matabosch puede seguir al frente del Liceo y al frente del Teatro Real, pero, en cualquier caso, Wert ya ha recibido un golpe en su propio estadio.

Miriam Prat

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