Sr. Director:

El Presidente del Gobierno español, con su mayoría simple obtenida de las urnas en las elecciones generales del pasado 14 de marzo de 2004, se considera llamado a ejecutar, por representación, una voluntad popular de cambio territorial y de modelo de Estado. Se diría que, sin haberlo presentado al pueblo español a través del Parlamento, está ejecutando el plan Zapatero.

Los ciudadanos nos sabemos aún en qué consiste ese plan Zapatero pero nos empezamos a preguntar cual es la base para que alguien que persigue y ejecuta lo que persigue y ejecuta ZP pueda negar que, a su imagen y semejanza, otros persigan y ejecuten un plan Ibarreche o un plan Maragall o un plan Rovira. Aquí, por lo visto, todos tienen un plan menos el pueblo soberano al que, al parecer, mientras la inercia económica le garantice el ocio nuestro de cada día le da igual ocho que ochenta.

Pues conste que si terminamos como en Venezuela, Argentina o Ecuador la culpa no será de los políticos, como al final siempre se dice, sino de un pueblo que ha renunciado irresponsablemente al ejercicio de la soberanía. No siempre la culpa la tienen otros.

Serafín García Herreros

serafingh@hotmail.com