• Y en tasa interanual, el PIB registró un descenso del 1,8%, dos décimas menos, según el Banco de España.
  • La entidad prevé un leve descenso de la tasa de paro en el segundo trimestre.
  • La remuneración por asalariado en las ramas de mercado habría descendido un 0,6%, frente al 0,9% del primer trimestre.
  • Toque de Linde a las agencias de calificación, a quienes pide más explicaciones en sus ratings. 
La economía española cayó un 0,1% en el segundo trimestre, frente a la caída del 0,5% en el primer trimestre, y en tasa interanual registró un descenso del 1,8%, dos décimas menos, según el último boletín económico del Banco de España de los meses de julio y agosto, que ha destacado que el PIB moderó "significativamente" su ritmo de contracción por segundo trimestre consecutivo. También advierte de que las perspectivas de medio plazo para la economía española "no han cambiado sustancialmente".

La caída del PIB español contrasta con el crecimiento de la economía alemana, que según el Bundesbank se expandió "con fuerza" en el segundo trimestre de 2013 tras el "débil" inicio de año, aunque no dio cifras concretas.

Volviendo a España, la desaceleración en la caída del PIB se debe a la "fortaleza" de la demanda exterior neta, que aportó 0,4 puntos al crecimiento del PIB (tres décimas más), sustentada en el repunte de las exportaciones. Por su parte, la demanda interna "suavizó muy ligeramente" su contracción, con una caída del 0,6%, una décima menos que en el trimestre anterior, en un entorno en que el gasto de familias y empresas habría seguido acusando los efectos contractivos de las condiciones financieras adversas, el desendeudamiento y la consolidación presupuestaria. Por ejemplo, el consumo de los hogares prolongó su debilidad en el segundo trimestre del año y estima que habría experimentado una descenso intertrimestral del 0,4% en este periodo, en línea con el registrado en el primer trimestre.

Por su parte, el empleo también moderó su ritmo de descenso, estimando el Banco de España un retroceso interanual de la ocupación del 4% en el segundo trimestre, medio punto menos que en el trimestre precedente, mientras que en tasa intertrimestral habría descendido un 0,3%, la tasa "menos desfavorable" de los dos últimos años.

Además, la institución prevé que la tasa de paro registre un "leve descenso" en el segundo trimestre del año. El regulador hace esta previsión teniendo en cuenta la caída que el paro registrado tuvo en junio, mes en el que se redujo en 127.248 personas. En función de este dato, el supervisor espera una menor tasa de paro, que se conocerá el próximo jueves, con la publicación de la Encuesta de Población Activa (EPA).

De su lado, la remuneración por asalariado en las ramas de mercado habría descendido un 0,6%, frente al 0,9% del primer trimestre, lo que, junto con la evolución de la productividad, habría determinado una ligera desaceleración en la senda de caída de los costes laborales unitarios, cuyo ajuste sigue siendo "sustancial".

En cuanto a la evolución de los precios, el Banco de España prevé que el ritmo de moderación del IPC se intensifique en la segunda mitad del año desde el 2,1% que alcanzó en junio como consecuencia, sobre todo, de la desaparición del efecto base al que dieron lugar las subidas de los tipos de la imposición indirecta y de los precios regulados de algunos bienes y servicios adoptados en el segundo semestre del año pasado.

Por otra parte, la institución que dirige Luis María Linde (en la imagen) le ha dado un pequeño toque a las agencias de calificación crediticia al pedirles que expliciten "con mayor detalle" las puntuaciones de los diferentes factores y componentes que tiene en cuenta cuando decide variar el rating de un país.

El BdE considera que sería de interés que las metodologías de agencias como Standard & Poors (S&P), Moodys o Fitch contuvieran "un grado mínimo de especificación, sistemática y cuantificación de los efectos esperables" que tiene sobre los ratings que un país se acoja a un programa del Fondo Monetario Internacional (FMI) o de apoyo externo multilateral en general.

En esta línea, defiende que sería "conveniente" que las metodologías de estas agencias incluyan una diferenciación según el tipo de programa acordado con el FMI, pues destaca que no son equiparables, por ejemplo, una línea de crédito flexible o un acuerdo precautorio y un programa convencional en el que el desembolso de la financiación prevista dependa del cumplimiento de determinadas condiciones.

Andrés Velázquez
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