Ya lo dijo doña Elena Valenciano (en la imagen), una entusiasta de la matanza: "antes las españolas éramos la envidia de Europa, ahora tenemos que luchar por mantener nuestros derechos". Sí, se refiere al aborto, porque doña Elena apoya la industria de la muerte con gran entusiasmo.

¿Y saben qué Tiene toda la razón. En efecto, España se ha convertido en el paraíso del aborto y mucho me temo que seguirá siéndolo tras la inacabable reforma Gallardón. A este paso, al bueno del don Alberto (digo 'bueno' por decir, oiga) no le va a dar tiempo a sacarla adelante: el tío lleva dos años y aún no ha empezado la tramitación parlamentaria. 

Así que el Papa Francisco se ha quedado de piedra cuando los obispos españoles le han hablado del número de abortos que se perpetran en España, convertido en el paraíso europeo del infanticidio.

No es un panorama alegre, la verdad, pero nos sirve para recrearnos en el asombroso cinismo político al respecto: una mini-reforma que sólo pretende reducir mínimamente el aborto provoca el rasgado de vestiduras de la progresía y un Parlamento dividido entre quienes son partidarios de matar a muchos y los defensores de matarlos a todos. ¿Y estos parlamentarios representan al pueblo español Pues entonces, tendremos que concluir que los españoles somos unos auténticos asesinos.

Eulogio López

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