No era Jorge Loring, sino el padre Loring. Se había ganado el estatus. Me lo presentó Alex Rosal, el gran editor de Religión en Libertad, y en aquella rápida conversación aquel jesuita docto y entusiasta me mostró que era un seguidor de Hispanidad. Así que no se imaginan la ilusión que me hizo.

Loring era un apóstol alegre, si lo prefieren, un jovial evangelizador. Y claro, con ese entusiasmo convencía a todo el mundo. Uno de esos tipos que, estoy seguro, repetía como Santa Teresa aquello de "Aunque me canse, aunque no pueda, aunque reviente, aunque me muera". Y como tenía un gran sentido del humor, poseía un gran sentido común.

Así era el padre Jorge Loring, autor de 'Para salvarte', que no es mal título ni mala intención.

Era un especimen marcado por la sonrisa de los cristianos. ¿En medio de la gran tribulación, cercano el Día de la Ira, próximos a la era de la justicia y el fin de la historia Sí, precisamente por todo esto, era un entusiasta de la vida y un inteligente propagador de la fe. Al mal tiempo buena cara, dice el refrán.

Pues eso. El padre Loring descansa en paz pero sigue trabajando. Y lo mejor es que, ahora, su trabajo no le cansa.

Eulogio López

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