• Con gran rapidez ha aplicado la nueva normativa europea que le permite no dimitir por el caso Olabarría Delclaux.
  • Y el Banco de España ha colaborado activamente retrasando su dictamen para aplicar la sentencia del Tribunal Supremo.
  • Con esto, se desactiva la tensión sobre la sucesión en el Santander.
  • Conviene no confundir esto con el cabreo del Gobierno Rajoy con los dos grandes banqueros, Botín y FG, por su escasa colaboración en el saneamiento bancario.

A toda prisa. Así se ha volcado en el derecho español la nueva normativa europea sobre la idoneidad para ejercer como banqueros. En pocas palabras, antes una condena firme suponía la inhabilitación inmediata de una persona para ejercer como banquero.

Ese era el caso del primer ejecutivo del primer grupo Bancario de España: Alfredo Sáenz, Ceo del Santander (en la imagen), condenado por el caso Olabarría Delclaux. Pues bien, Sáenz ya no tendrá que dimitir: el Consejo de Ministros de este viernes ha aprobado la trasposición.

Y el Banco de España también ha ayudado. La situación jurídica es ésta: con la sentencia del Tribunal Supremo, la pelota pasó al Banco de España, organismo encargado de otorgar la idoneidad para ejercer como banquero. Ahora bien, el Banco de España ha retrasado conscientemente su decisión hasta que se modificara la normativa. Ahora ya no tiene que aplicar la sentencia sino decidir si sigue Sáenz según los nuevos criterios: experiencia y profesionalidad. Ningún problema para el considerado por muchos como uno de los mejores ejecutivos bancarios de Europa. Ningún problema.

Por otra parte, el asunto Sáenz tiene otra derivada: si Sáenz se queda se paraliza la sucesión en el Santander, el dúo Botín-Sáenz permanecerá al frente. Quienes aspiran a suceder a Sáenz -por ejemplo, Enrique García Candelas, Juan Rodríguez Inciarte y Javier Marín- como Ceo del Santander tendrán que esperar un ratito. Y lo mismo ocurre con el cargo de presidente.

Y este 'favor' del Gobierno al Santander no hay que confundirlo con unas buenas relaciones entre el Gobierno Rajoy y los dos primeros banqueros del país: Emilio Botín y Francisco González. Con ambos, el Ejecutivo está cabreadísimo por su escasa colaboración en el saneamiento bancario.

Eulogio López

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