El Consejo de ministros del pasado viernes 29, último antes de las vacaciones, aprobó un plan de ampliación de los llamados viajes del Inserso, o viajes turísticos para los jubilados, subvencionados por el Estado, una medida que tantos votos ha proporcionado a los socialistas en el pasado. Por vez primera, los ancianos podrán ir a Benidorm o a Salou hasta un mes por año, y a precio de risa. Un chollo, oiga. Se trata de una medida injusta, puesto que hay jubilados que pueden pagarse el viaje sin ayuda alguna, dado su poder adquisitivo.

 

Pero aún más curioso resulta la terminología utilizada por el gobierno socialista. En la referencia del Consejo de ministros, o resumen oficial de las decisiones tomadas por el Consejo, se nos informa que tales subvenciones se realizan para propiciar el respiro familiar. Es decir, para colocar al abuelo un mes en la costa, momento a partir del cual, se puede respirar en casa. ¡Joé con la solidaridad intergeneracional! Una de dos: o le mandamos a marbella o al hospital de Leganés, lo que podría propiciar un respiro duradero.