• El comisario criticó a España por no aceptar la propuesta del FMI de rebajar un 10% los salarios.
  • Y además, sin distinguir entre salarios bajos y salarios medios y altos.
  • Justo cuando el Gobierno tendrá que afrontar -en otoño- una nueva reducción de pensiones -que trata de retrasar lo más posible- y una reducción en las prestaciones por desempleo -que no puede esperar-.
  • Además, el Ejecutivo asegura que no tiene margen para reducir las cuotas sociales.

El comisario de Economía de la Unión Europea, Olli Rehn, nació en Finlandia (en la imagen junto a Lagarde), uno de los países con más altos salarios de la eurozona, mientras España es uno de los países con el salario mínimo más bajo de Europa y con unos salarios -que no costes laborales- en la línea baja del continente. Sin embargo, el señor Rehn, otro al que el mismo nombre de España le produce ictericia y al que considera un alumno díscolo de la política económica del IV Reich (Finlandia es una economía satélite de Berlín), la que más le gusta al finlandés, y que ha sumido a Europa en recesión permanente.

Lo ha dicho en su un blog, sí, pero luego, con el descaro de una Bruselas que ha adoptado métodos prusianos -justamente prusianos- con las economías más débiles de la Eurozona, una portavoz de la Comisión Europea tuvo el descaro de asegurar que, aunque Rehn había expresado una opinión en un blog personal, lo que dijo coincidía con los planteamientos de la Comisión Europea

Pues bien, primero fue el FMI, ahora otro miembro de la Troika, la Comisión Europea -a título personal o comunitario- aconseja a España que se reduzcan, aún más, los salarios, un 10% en dos años. Ya sólo queda que el presidente del BCE, Mario Draghi, camine en la misma dirección.

Para entendernos, el salario mínimo lleva anclado en los 754 euros mensuales desde hace tres años. Hablamos de 754 euros brutos por doce pagas, y es el más bajo de Europa después del griego, menos que la mitad del alemán. Al mismo tiempo, la elevación brusca del IPRF el 1 de enero de 2012, redujo los salarios medios y destrozó el consumo. Como le ha recordado UGT a Rehn, los salarios ya han caído en pocos años un 6,3% desde 2010. Y esta vez UGT no exagera.

Por su parte, Arturo Fernández, vicepresidente de la CEOE, insiste en la misma idea: después de todos los sacrificios de los españoles, que cada vez cobran menos, y que han castigado especialmente a las clases medias, reducir de nuevo los salarios significa mermar el consumo y hundir la economía

En cualquier caso, el Gobierno español se ha cabreado, y mucho. En primer lugar porque sabe que no es posible reducir más los salarios. Hombre, a los funcionarios sí, pero podría haber una revolución. Y a los privados debe hacerse vía impuestos, lo cual significaría, sencillamente mandar a la quiebra al país por falta de consumo.

Pero es que, además, la pretensión de FMI y del ilustrísimo señor Rehn llega en el peor momento posible. No es ningún secreto que el Gobierno no ha reducido las cuotas sociales, la mayor barrera para crear empleo, porque las necesita para pagar las pensiones y las prestaciones por desempleo.

De hecho, y por esto ha sentado tan mal en Moncloa, el Ejecutivo afronta una nueva reforma de las pensiones es decir, rebaja de las pensiones y una reducción de las prestaciones por desempleo, ésta más urgente que aquélla.

Eulogio López

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