• El número de nacimientos se redujo en 2013, por quinto año consecutivo, un 6,4%.
  • Los nuevos niños fueron 425.390, casi 100.000 menos que en 2008.
  • El declive tiene una explicación: la falta de apoyo a la familia -no ajena a la crisis económica- y una política que ha contagiado que la comodidad venza a la generosidad.
  • El crecimiento vegetativo de la población está en 36.181 personas, el nivel más más bajo desde el año 2000.
  • La esperanza de vida media de los españoles alcanza un récord: 82,8 años.

Los datos están contenido en el INE, en concreto en la radiografía "el movimiento natural de la población e indicadores demográficos", que suena a todo menos a un problema y lo tenemos, vaya que sí lo tenemos. El año pasado nacieron sólo 425.390 niños, un 6,4% menos que en 2012. Es el quinto año seguido de menos nacimientos y no sólo eso: en el periodo 2008-2013 la caída de la natalidad acumula ya un 18,1%. En otras palabras, la población española envejece sin remedio y sin relevo generacional. Ya saben lo que eso significa: no se dan los nacimientos necesarios ni para sostener el sistema.

Mientras en el año 2008 nacieron 519.779 niños (el máximo en 30 años), la natalidad desde entonces ha caído en casi 100.000 niños anuales (o lo que es lo mismo el 18,1% antes citado). Esta cifra está parcialmente compensada sólo porque el número de fallecimientos ha descendido una media del 3% en los últimos cinco años. En 2013, concreto, murieron 389.699 personas.

La mera consideración de estas cifras -siempre frías- pone sobre la mesa dos realidades que corren en paralelo: la falta de una política de apoyo a la familia por los gobiernos españoles, tanto del PSOE como del PP. Ninguno de los dos ha comprendido la esencia del problema, que se agudiza con la crisis económica. Para los primeros, perdidos en una ingeniería social absurda (lo progre es apoyar otras cosas en vez de la familia) y los segundos, los peperos, porque en sus complejos han sido cómplices de los primeros.

Pero esa política roma, mientras tanto, tiene consecuencias y se ha trasladado también a la realidad social. ¿Qué quiere decir Que la comodidad vence a la generosidad para traer niños a este mundo, que sí es algo hermoso, oiga.

La situación viene definida, y da con ello una idea del futuro demográfico que nos espera el menor número de hijos por mujer, el aumento de la edad media a la que éstas tienen su primer hijo y el menor número de mujeres en edad fértil.

Lo primero, el número de hijos por mujer, que ha caído desde 1,32 en 2012 al 1,26 en 2013. Es una de las tasas más bajas de Europa y en algunas autonomías se traduce ya en más muertes que nacimientos. También sigue bajando el número de mujeres en edad fértil (entre 15 y 49 años). El año pasado eran 11,2 millones, pero han bajado desde 2009 porque llegan a ese rango de edades generaciones menos numerosas (consecuencia de la crisis de natalidad de los 80 y primera mitad de los 90). Y los inmigrantes, que compensaban la caída de la natalidad, ya no lo hacen.

Conclusión, nada halagüeña: el crecimiento vegetativo de la población -la diferencia entre los nacimientos y las muertes- se redujo un 30,7% en 2013 hasta situarse en 36.181 personas, el saldo más bajo desde el año 2000. Inquietante. El contrapunto, según los datos del INE, está la esperanza de vida media de los españoles, que alcanza un récord de 82,8 años. Menos mal.

Mariano Tomás

mariano@hispanidad.com