• Quiere aprovechar la caja acumulada por el operador británico tras la operación Verizon.
  • Espera que la cotización de Vodafone descienda para lanzar la oferta.
  • Y Vittorio Colao se juega el puesto en ello.
  • Liberty no es un operador de telecos, sino un fondo, extraordinariamente especulativo, que compra y vende telecos, que no es lo mismo.
  • Razón de más para esperar que Vodafone, que sí invierte y es un socio industrial, aguante el tirón.
  • Al final, lo peor es que el capitalismo actual, y el del sector telecos, anima el sobreendeudamiento excesivo -poca inversión- y la espasa liquidez -poca inversión-, para evitar opas hostiles.
La historia ya la conocen. Verizon compró el 45% de su capital, que obraba en poder de Vodafone, y las dos empresas se divorciaron. Conclusión: la compañía que lidera Vittorio Colao se encontró de pronto con mucha liquidez, una tesorería exultante, y casi sin saber qué hacer con ella.

El sentido común asegura que la liquidez es algo bueno, pero no el nivel de degradación al que ha llegado el capitalismo actual. No señor, para el capitalismo actual el asunto es malísimo. Porque aquí no importa producir, invertir, crear puestos de trabajo y servir al bien común. No, por cierto. Lo que importa es comprar y vender, y la mejor defensa contra un depredador consiste en estar endeudado hasta las cejas, porque a ver quién se atreve a toser a un tuberculoso.

Y entonces es cuando entra en escena Liberty. Aunque los profanos se equivoquen, Liberty no es una operadora teleco sino un fondo, más bien un paraguas de fondos, extraordinariamente especulativo, que compra y vende telecos, el mayor del mundo en su especialidad. Lo lidera Michael Fries (en la imagen), y fuentes incursas en la operación han reconocido a Hispanidad que Liberty prepara una opa sobre Vodafone, con el objetivo de intentar pagar la mayor parte posible de la compra con la caja del comprado.

Para entendernos, la venta del 45% de Verizon se hizo parte en caja y parte en títulos. Vittorio Colao, el Ceo de Vodafone se apresuró a remunerar al accionista en títulos. A la postre, resulta que, según las proyecciones del propio Vodafone, supone que la capitalización de la operadora con sede en Londres podría caer hasta un 50%. Y encima, acumulaban caja, un objetivo al que los codiciosos ojos de Liberty miran con anhelo.

Eso sí, hoy en día Vodafone aún vale 78.000 millones de euros en bolsa (antes de la operación rondaba los 120.000 millones de euros). El momento ideal es cuando la capitalización llegue a su punto más bajo sin que la tesorería haya mermado. Y ojo, porque Vittorio Colao se juega le tipo en la operación. Y esperemos que gane... por el bien de la industria y el mal de la especulación rampante.

Y también, porque si en esto consiste la famosa reconversión del sector, que se quede como está.

Eulogio López

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