Sr. Director:
En tanto no sea derogada -oído cocina del PP-  la ley del asesinato libre, conocida como Interrupción Voluntaria del Embarazo habría que establecer el día que tal ley se publicó en el BOE como Día de la Mujer Degradada.

 

La mujer -toda mujer- está construida en función de la maternidad; nuestro cuerpo es una maquinaria perfecta para concebir y criar hijos, y está tan dentro de nosotras ese privilegio femenino, que el primer instinto -el de conservación- cede la preferencia al materno. Antes de descifrar el ADN, la frase de las proabortistas era mi cuerpo es mío y hago con él lo que quiero; cuando, hasta los más reacios, han tenido que aceptar -en silencio- la verdad científica de un nuevo ser en el momento de la fecundación, se han inventado el derecho a abortarlo.

Es una ley perversa, porque silencia la verdad de la muerte de un inocente, y las graves consecuencias que se siguen para la madre, además de la desinformación sobre otras alternativas, y la falta de ayudas para la mujer en trance de abortar. Es machista, porque son hombres la inmensa mayoría de los que la han promovido; porque el hombre cooperante necesario al efecto, se lava las manos, sale indemne de la situación, en tanto que la mujer carga con todas las consecuencias físicas y -sobre todo- psíquicas que sobrevendrán tras un aborto provocado; porque, evitando las consecuencias de una unión sexual, el hombre convierte a la mujer en un objeto de usar y tirar.

La posibilidad de ser madre es el don más grande con que la Naturaleza ha dotado a la mujer, y ponerla en trance de abdicar de ello es una felonía y no una ampliación de derechos.

Amparo Tos Boix