• De esta forma no entrará capital extranjero y la factura del rescate para los españoles aumenta.
  • Guindos ofrece entre 1.000 y 3.000 millones de euros de EPA, aunque el codicioso BBVA quiere más.
  • Eso sí, recuerden que Caixa también aspira a hacerse con NCG Banco.
  • Sorprende que le dé prioridad a NCG Banco que se estaba saneando y no a Catalunya Banc que lleva mucho más retraso.

No cabe duda: Luis de Guindos ha perdido el pulso que mantenía con Fernando Restoy (en la imagen) a cuenta del futuro de NCG Banco. Sí, el ministro de Economía ha cedido ante el subgobernador del Banco de España, presidente del FROB y hombre próximo a Rubalcaba, que ha contado con el apoyo de Francisco González, presidente del BBVA.

De esta forma no entrará capital extranjero y la factura del rescate bancario aumentará para los españoles. Justo lo que quería evitar el presidente de NCG Banco, José María Castellano, que iba a presentar una oferta de fondos norteamericanos, capitaneados por Guggenheim, para que se hicieran con el 51% de la entidad por 500 millones de euros. Otro que sale derrotado es el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que siempre ha apostado por la continuidad del banco gallego.

Pero Restoy ha dicho que no, y va a ser que no. Eso sí, la negativa al plan de Castellano implica aumentar la factura del rescate bancario, que pagamos todos los contribuyentes. Ninguna entidad española moverá un dedo si no es con ayudas públicas. Y si no, miren lo que ha pasado hasta ahora. En definitiva, Guindos ofrece entre 1.000 y 3.000 millones de euros de Esquema de Protección de Activos (EPA).

El problema es que el BBVA, uno de los más interesados en ampliar cuota en Galicia, quiere más, entre 3.000 y 5.000 millones. Hasta el momento, NCG Banco ha recibido ayudas directas de 9.000 millones de euros.

A todo esto, no podemos obviar que Caixa también aspira a hacerse con NCG Banco, y si encima hay EPA de por medio, con más razón.

Algo que ha sorprendido es que se le dé prioridad a la entidad gallega y no a Catalunya Banc, que lleva mucho más retraso en su plan de saneamiento.

Pablo Ferrer

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