El director general del Santander se deshace de su participación en el banco. El propio consejero delegado, Alfredo Sáenz, advirtió que 2010 sería un mal año para la banca en bolsa. Los analistas anticipan un derrumbe en las cotizaciones de los bancos. Por su parte, en el BBVA, el secretario general, José Maldonado, abandona la línea ejecutiva antes de la entrada en vigor de la nueva normativa fiscal. El lema de los directivos bancarios españoles parece ser: Toma y dinero y corre

Este lunes 4 de enero, el director general del Santander, Antonio de Sousa Horta Osorio, primer ejecutivo de la filial británica Abbey, se deshacía de los 50.000 títulos del Santander que tenía en su poder, al precio de 11,59 euros el título. De esta manera, hacía caja por valor de 579.500 euros. Horta Osorio había sido declarado empresario español del año por Portugal, fue delegado de Emilio Botín en Brasil, consejero delegado del Abbey londinense y director general del Grupo. Es decir, un hombre del banco, que sabe de sus posibilidades y de sus expectativas.

Por eso resulta tan significativo que, en víspera de Reyes, uno de los hombres de confianza de Botín haya decidido abandonar el barco -societariamente hablando-, poner pies en polvorosa y hacer caja. No es demasiado dinero, pero era todo lo que Horta Osorio tenía en el banco que le paga su sueldo. Es decir, no es mucho, pero es todo. Bonita manera de demostrar el compromiso con la empresa en la que trabaja. ¿Con qué argumento se le dice ahora a los minoritarios que las expectativas sobre el valor son de revalorización?

Durante el 2009, el Santander ha pasado de tocar el mínimo en los 4 euros a remontar hasta casi los 12. Casi triplicar en nueve meses, una bomba. Muchos analistas consideran que el precio es tirando a alto. Y sobre todo, que el proceso de reestructuración financiera va a lastrar el valor bursátil de los bancos españoles. A eso hay que sumar el elevado enladrillamiento generalizado del sistema financiero y el compromiso del banco de Botín con la deuda pública. Por eso, cuando las agencias de calificación advierten de un posible cambio de rating, don Emilio tiembla. Don Emilio y su colega y competidor, Francisco González, presidente del BBVA.

Con razón, el propio consejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz, reconocía que este 2010 va a ser un año difícil. Ya no se atreve a anunciar beneficios de 10.000 millones de euros como hace un año. La bilbainada le ha salido cara.

A todo esto hay que sumar la nueva normativa fiscal para las primas y bonus de los directivos de los bancos. Si los dividendos se han anticipado a las uvas para evitar la fiscalidad del 1 de enero sobre las rentas del capital, los directivos también se han anticipado a las nuevas normas sobre las primas y bonus de directivos. Es el caso de Maldonado, que justo antes de las uvas abandona todos sus cargos ejecutivos para evitar el palo de Hacienda. Eso sí, se queda como consejero no ejecutivo. Es decir, todo sigue igual, pero burlamos el peaje fiscal. Se dice que por 12 millones de euros y, ojo, se queda como consejero del BBVA.

Es el lema actual de los directivos bancarios: toma el dinero y corre. Se supone que son administradores de dinero ajeno, tanto del de sus depositantes como el de sus accionistas, pero eso sólo se supone.