La Iglesia es retratada en una obra expuesta en el International College of Spain (La Moraleja, Madrid), como extorsionadora y, sus representantes, como unos cerdos

 

La tolerancia es una de las virtudes clave del siglo XXI. Virtud, por cierto, propia de un mundo relativista, donde no se acepta una verdad única, sino que todas las verdades parecen posibles, incluso las contradictorias, siempre y cuando se opine sobre ellas.

Esa es la virtud por excelencia en el International College of Spain (ICS), un colegio con sede en La Moraleja (Madrid), y que hace firmar a los padres de familia y a los alumnos, a medida que crecen en edad un handbook o ideario del centro, en el que la tolerancia y el respeto a las culturas y a las religiones es fundamental para obtener un mundo mejor (el fundador del colegio fue un iraní que huyó del régimen iraní de los ayatolás).

Pero como suele ser habitual, unas culturas y credos son más iguales que otras. De esa manera se explican algunos hechos que han venido sucediendo en un colegio que se jacta de respeto, pero que se permite que para exposiciones artísticas los alumnos jueguen con muñecas hinchables a la vista del resto de alumnos (en el colegio hay alumnos de entre 3 y 18 años), o que se expongan representaciones de cuerpos mutilados en el salón de actos, donde niños de seis o siete años acuden mensualmente a realizar diferentes actividades, teniendo que ver este tipo de obras -muy reales pero inapropiadas para estas edades-.

La gota que ha colmado el vaso ha sido una exposición de pinturas, entre las que destaca la siguiente. Esta obra, de un alumno de 16 años, no parece que respete ese ideario que defiende. No hay nada más que leer también el significado que él le dio: Denunciar que la religión usa a Dios para extorsionar a las personas. Curiosamente la denuncia es a la religión, pero los representados son un sacerdote y una monja, dibujados como cerdos, no un imán o un rabino. Desde la dirección del colegio se ha apoyado la obra sin fisuras, alegando que hay que entender el contexto artístico -es verdad que la monja recuerda a la aparecida en el cuadro de El Bosco de El Jardín de las Delicias, pero el pintor holandés criticaba a una persona, no a la institución-, por lo que en ningún momento tuvieron intención de retirar la obra. Sólo tras la presión de las familias, ha sido retirada la obra, eso sí, con la alegría de la dirección por el éxito de la exposición ante las críticas recibidas.

Esto ha sido un claro ejemplo de cómo la Iglesia es atacada sin ningún tipo de miramiento, pero es todavía más llamativo que sea en un centro que hace de la tolerancia y el respeto a las culturas y religiones, la virtud estrella.

Juan María Piñero

juanmaria@hispanidad.com