• Pero el Consejo de Iberdrola le exige más dureza.
  • Alberto Nadal se plantea como hipótesis el troceamiento, incluso la nacionalización, del sector. Sólo hay un problema. ¿Con qué dinero
  • El balance de la lucha por la tarifa no puede ser peor: teníamos un déficit en la parte regulada y ahora lo tenemos en la liberalizada.
  • Total, para descubrir lo que ya sabíamos: las subastas trimestrales no tienen sentido.
  • Y el famoso decreto sobre Renovables ya no se promulgará en 2013.

Tras el lío armado con la última subasta de energía eléctrica, que ha puesto patas arriba el sector eléctrico y a todo el país conviene recordar que la subasta sólo afecta al poco más del 20% de la energía. Los contratos bilaterales revisten mayor importancia. Además, en ellas las eléctricas no son protagonistas: lo son los intermediarios financieros, los bancos de inversión, especuladores del gremio financiero que operan de forma especulativa.

En cualquier caso, al final, el ministro de Energía, José Manuel Soria, tendrá que dar la razón a las eléctricas y convocar subastas mensuales o quincenales, no trimestrales. Además, en la subasta participan los intermediarios financieros y especulan con el precio de la energía. Un asco.

Y ojo, porque la desesperación es tal en el Gobierno que Alberto Nadal se ha planteado como hipótesis de trabajo, desde el troceo del sector hasta la nacionalización del mismo. Eso sí, ¿con que dinero Bruselas puede dar créditos para la reforma bancaria, no para distribuidores de Energía.

Pero aún más dañado que el sector han quedado las relaciones entre el Gobierno y las eléctricas. Los gemelos Nadal -el jefe de la Oficina Económica, Álvaro Nadal, y el secretario de Estado de Energía Alberto Nadal- están cada día más tocados y cada día más enfrentados a Ignacio Galán, presidente de Iberdrola (en la imagen). Los Nadal exigen su cabeza, y sus relaciones con el presidente de Iberdrola han llegado a la grosería.

Pero va a ser difícil echarle: a fin de cuentas, el Consejo de Administración de Iberdrola exige a Galán, no menos dureza, sino más.

A fin de cuentas, el balance de la política Soria es un fracaso de grandes proporciones: primero hemos creado un déficit de tarifa en la parte regulada, ahora entramos en un 'déficit' en la parte liberalizada.

Al final, cuando se 'solucione' el asunto de las subastas habrá que aclarar la insostenible situación del 'pool' actual y, ojo, no lo olvidemos, aún esperamos el decreto sobre las primas a las energías renovables, principal causa del déficit, y que el Gobierno prometió para 2013. No creo que sea posible.

Miriam Prat

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