• Un hombre como López Abad, que cobraba 500.000 euros al año, es acusado de un sobresueldo de 300.000 durante cinco años.
  • También de delito fiscal en una de las sociedades, pero eso no merma la solvencia, al contrario.
  • Lo de Juan Ramón Avilés es más grave y va al corazón de la solvencia: concederse créditos a sí mismo o a amigos.
  • Pero lo que han conseguido demostrar es poca cosa.   
  • Al final, el FROB trata de salvar la cara de una mala investigación, y de una mala supervisión, con peticiones elevadas de penas de cárcel.

En un titular periodístico queda bien decir que el Banco de España -el FROB, si lo prefieren- solicita seis años de prisión para Roberto López Abad (en la imagen), ex director general de la CAM, el principal fracaso de la crisis bancaria española. Pero lo cierto es que el Banco de España no hace otra cosa que acogerse a pecadillos para ocultar su doble fracaso: fracaso como inspector de la CAM y fracaso actual al no poder demostrar donde pecaron los gestores de la CAM.

Miren ustedes, acusar a un señor como Abad (que, en efecto, debe ser acusado de una nefanda y dolosa gestión de la CAM) de haber cobrado 300.000 euros de más durante cinco años es de risa. Era un ejecutivo que cobraba 500.000 euros anuales, salario aprobado pro el Banco de España.

En la misma línea, acusar a López Abad de delito fiscal en una de las sociedades fíliales de la CAM tampoco afecta a la solvencia de la entidad, es más, la beneficia (si pagas menos al fisco eres más solvente).

No fue por eso por lo que cayó la CAM, por mucho que moralmente resulte reprobable. La CAM cayó por lo que siempre cae un banco: por concesión negligente o dolosa de créditos. En plata: un banquero que roba es negligente cuando concede créditos a quien no puede devolverles y es doloso cuando se lo concede a sí mismo o a amigos cuando sabe que no los van a devolver o tiene intención de no devolverlos.

Por eso, las acusaciones contra el consejero Juan Ramón Avilés son más atinadas: el FROB demuestra que concedió créditos a sus propias empresas. Ese es el camino sólo que es poco, porque esos pecados de Avilés no justifican el agujero enorme de la CAM.

Persígase a Abad y a todo el quipo directivo pero no para ocultar los propios errores de un supervisor inútil que ni sabe inspeccionar ni sabe investigar donde estuvo el dolo.

Eulogio López

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