La interrupción voluntaria del embarazo o aborto provocado no sólo produce secuelas. Según los últimos datos disponibles del Ministerio de Sanidad (2003), un 9.2% de las mujeres españolas mayores de 16 años ha referido sufrir depresión, aumentando el porcentaje en las mayores de 65 años hasta un 14% de las mismas.

Más de 890.000 mujeres en España se han sometido a un aborto provocado según las estadísticas oficiales del Ministerio de Sanidad (abortos declarados desde 1985 a 2004). Sumando las cifras oficiales del 2005 y 2006, todavía no disponibles, se supera el millón de mujeres con este antecedente traumático en su vida. Esto supone que de los más de 19 millones de mujeres adultas en nuestro país susceptibles de padecer una depresión, al menos una de cada 16 ha estado expuesta a este trauma una vez un su vida, tomando sólo la población de mujeres menores de 70 años. El aborto provocado, por tanto, es uno de los factores de riesgo traumático evitables con mayor frecuencia relativa en las mujeres españolas.

Teniendo en cuenta la evidencia científica del momento, el aborto provocado se considera factor de riesgo grave para padecer una depresión de difícil tratamiento.  Por citar algunos estudios, la University of North Carolina de EEUU demostró en el 2003 que el aborto provocado aumenta los riesgos de alteraciones en el estado del ánimo (depresión y autolesión), enmarcadas en el síndrome post-aborto, (Obstet Gynecol Survey 2003, 58:67-79). Además, Jesse R. Cougle y colaboradores demostraron en una población muy numerosa que las mujeres que han sufrido un aborto provocado padecen un síndrome de estrés generalizado con un 30% más de probabilidad que las que han llevado adelante su embarazo no deseado (Journal of Anxiety Disorders 2005, 19:137-142.)

Prueba de esta relación causa-efecto, de A.N. Broen y col., de la Universidad de Oslo, en Noruega ha publicado que las mujeres que habían abortado presentaban malestar psicológico hasta cinco años después de la interrupción, siendo los efectos de evitación, pesar, angustia y ansiedad mayores en el caso de abortos provocados que en los espontáneos (BMC Med. 2005, 3:18).

El aborto provocado bajo el supuesto legal de malformación fetal tiene secuelas igual de graves que la pérdida de un hijo sano, y la interrupción voluntaria del embarazo en este supuesto causa aislamiento social y depresión. Son los resultados de un estudio noruego y otro alemán del Klinik und Poliklinik fur Psychiatrie und Psychotherapie (Ultrasound Obstet Gynecol. 1997, 9:80-85; Zentralbl Gynakol. 2001, 123:37-41).

Se han descrito graves alteraciones en las relaciones sexuales y en el deseo sexual de numerosas mujeres que abortaron voluntariamente en estudios de la Universidad de Ginebra, en Polonia y en China (Gynecol Obstet Invest. 2002, 53:48-53; Pieleg Polozna. 1988, 5:7-9 contd; European Journal of Obstet Gynecol Reprod Biology 2005). En la reciente investigación de la Universidad de China de Hong Kong, se ha detectado que aproximadamente un tercio de las mujeres del estudio que han abortado provocadamente sufre a corto plazo una inhibición y un deterioro en su deseo y placer sexual. Además, un 17% de mujeres se veían mucho menos atractivas tras la interrupción del embarazo.

En España casi 85.000 mujeres se vieron abocadas al aborto en el año 2004 según las cifras públicas y cerca de 20.000 sólo en Madrid en el 2005; la mayoría de ellas, según encuestas de AVA, debido a una falta de apoyo afectivo, acompañada de carencia de medios económicos, legales, laborales o sociales. Se esperan unas 95.000 mujeres declaradas que hayan sufrido este evento tan traumático en sus vidas en el 2005.

Este hecho recogido en las estadísticas oficiales es algo que conoce bien las mujeres que sufren este drama de la interrupción del embarazo (IVE) o aborto y que forman parte de AVA. Carmen, víctima del aborto provocado de su hijo con 22 años este año cuenta su historia de esta forma Hasta el día de hoy no puedo superarlo, mi estado de ánimo ha cambiado mucho. Todo el tiempo estoy triste, he tenido momentos de depresión muy fuertes, he ido al psicólogo y estoy luchando duro porque el proceso de recuperación de esta depresión es muy largo.

La Ministra de Sanidad, Elena Salgado, consciente de este hecho tan doloroso que es el aborto ha reconocido que ninguna mujer quiere abortar y que el aborto o IVE debe ser la última opción, además de que supone un gran dolor personal en toda mujer. Por ello en julio de este año AVA informó que sólo un 30% de las mujeres que abortaron desde 1985 hasta 1999 desea reconocer dicho trauma atendiendo a las  encuestas del INE.

Asociación de Víctimas del Aborto

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