Sr. Director:
En su día cuando Carlos Dívar, presidente del Consejo General del Poder Judicial, decidió hacer uso del reglamento que le permite votar en las decisiones que adopta el órgano de Gobierno de los jueces, ¿Qué ocurrió? Que se desataron las iras de los abortistas, siempre prestos a aplicar su férrea censura sobre cualquier disidente.

Ahora se le acusa de tener "fervorosas creencias religiosas de signo católico" y "opiniones fabricadas sobre el aborto"

La Asociación Preeminencia del Derecho imputa al señor Dívar un delito de prevaricación administrativa. O sea que no se puede ser católico, pero si se puede ser criminal.

La señora Aído, lo primero que tiene que hacer es dedicarse a solucionar tantas desigualdades como hay en este Gobierno y a no promover una Ley del Aborto, la que defiende como un derecho de la mujer, sabiendo perfectamente que no es un derecho. El aborto acarrea un perjuicio para la salud mental de las mujeres, por eso su deber como Ministra de Igualdad debe ser ayudar y dar esperanza a todas esas mujeres que se encuentran ante un embarazo imprevisto o indeseado.

Hablarlas y orientarlas con claridad sobre estas inseguridades antes de matar a su propio hijo. Y a no criticar y denunciar a una persona porque sea religiosa.

Que no, señora Aído que el aborto no es cuestión religiosa, que es un tema de sentido común, que es mucho de lo que le falta a usted y a su Gobierno.

Nieves Jiménez

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