• El BOE publica este lunes la sanción de 700.000 euros impuesta por la CNMV al expresidente de Bankinter por no declarar al mercado una participación del 8% en la entidad.
  • Los seis hijos de Emilio Botín son los beneficiarios de ABC y DEF Heritage Foundation, a través de las que ocultaron su 6% en la entidad que presidía su tío.
  • Cuando Jaime abandonó la presidencia del banco, Jaime declaró una participación del 16% en el capital de Bankinter.
  • Pero en realidad, sin contar la de sus sobrinos, era del 24%, por encima del 23% que tenía el banco francés Crédit Agricole, que quería controlar la entidad.

La cosa tiene guasa. No nos referimos al hecho de que Jaime Botín (en la imagen) ocultara su verdadera participación en Bankinter, sino en que lo hiciera a través de las siguientes sociedades: ABC Heritage Foundation, DEF Heritage Foundation y XYZ Heritage Foundation. Vamos, que se rompió la cabeza pensando los nombres.

Vamos con los detalles. El BOE publica este lunes la multa de 700.000 euros que le fue impuesta por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) por una falta "muy grave", esto es, por no declarar al mercado una participación de aproximadamente el 8% del capital de Bankinter.

Concretamente, la sanción impuesta por la CNMV se desglosa de la siguiente manera: 500.000 a Jaime y 200.000 a XYZ Heritage Foundation, es decir, a Jaime.

De la misma manera, impone una multa de 150.000 euros a ABC Heritage Foundation y otra de 50.000 euros a EDF Heritage Foundation, por ocultar otro 6% de Bankinter. En este caso, los beneficiarios de estas dos sociedades, de origen panameño, son los seis hijos de Emilio Botín, presidente de Banco Santander.

La resolución que impone estas sanciones es firme pero sólo en vía administrativa. Es decir, que cabe recurso contra ella.

Cuando Jaime abandonó la presidencia de Bankinter, en 2002, declaró una participación del 16%. No era verdad. En realidad, su participación era del 24% aunque su control podía llegar hasta el 30%, sumando el 6% que estaba en manos de sus sobrinos. En cualquier caso, muy por encima del 23% que tenía Crédit Agricole, el banco francés que aspiraba a controlar la entidad española.

Pablo Ferrer

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