Grupos especiales atacan a terroristas en ambos paísesEEUU actúa contra el terrorismo, no habla.

Lo último que ha hecho ha sido en Libia y en Somalia. En este último país, las fuerzas especiales SEAL de la Marina de Guerra asaltaron antes del amanecer del sábado una residencia, 240 kilómetros al sur de Mogadiscio.

Aparentemente el objetivo era la captura o muerte de Mukhtar Abu Zubeyr, jefe del grupo islamista Al Shabab y quien había asumido la responsabilidad por el ataque el mes pasado en el centro comercial Westgate de Nairobi (Kenia) que dejó decenas de muertos.

Según diversas fuentes militares, los soldados SEAL encontraron más resistencia de la esperada y después de un enfrentamiento de unos quince a veinte minutos se retiraron al mar por donde habían llegado. El intento de aproximación subrepticia a la residencia del cabecilla de Al Shabab aparentemente falló y los soldados SEAL abandonaron el intento, dejando en el lugar algunos pertrechos que después Al Shabab exhibió en fotografías a través de internet.

Mientras, en Libia, otro destacamento de fuerzas especiales Delta, del Ejército de EEUU, con apoyo de la CIA y el FBI, capturó en Trípoli a Nazih al Raghie, alias Abu Anas al Libi, requerido por la justicia estadounidense desde hace casi quince años. Según EEUU, Al Libi planificó los ataques terroristas en 1998 contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania que dejaron cientos de personas muertas y heridas. El Pentágono confirmó la captura de Al Libi e indicó que "se encuentra detenido, legalmente, en un sitio seguro fuera de Libia".

Según ha explicado el secretario de Estado, John Kerry, "esperamos que esto deje claro que Estados Unidos jamás cesará en su esfuerzo por hacer que rindan cuentas quienes conducen actos de terrorismo". "Los miembros de Al Qaeda y otras organizaciones terroristas, literalmente, pueden escabullirse pero no pueden esconderse", advirtió Kerry.

Habrá quien le escandalice la forma de actuar contra el terrorismo que tiene EEUU. Pero si es en defensa propia, y en países donde no hay una autoridad clara, como Somalia, la actuación de EEUU puede considerarse legítima.

Andrés Velázquez

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