• Fernando Rodríguez Artalejo señala que "no hay persona en España con capacidad de transmitir la enfermedad, más allá de la propia paciente".
  • La auxiliar de enfermería contagiada sigue "muy grave", como en los últimos días, y ha recibido tres terapias distintas, pero no el famoso Zmapp.
  • Mientras, las otras quince personas que se encuentran ingresadas no muestran ningún síntoma de la enfermedad.
  • El virus también centra la vida política: Pedro Sánchez pide que Rajoy comparezca en el Congreso y el presidente  madrileño Ignacio González aplaza las obras para convertir el Hospital Carlos III en un centro de media y larga distancia.
  • En EEUU, se repite el caso español, pero a la enfermera infectada la califican de héroe y dejan en segundo lugar los errores que pudo cometer. 
  • Desde África llega el testimonio de Rafael Sabé, misionero en Guinea: "Aquí se cuenta con unos 778 fallecidos, pero no ha estallado el pavor español"
  • El salesiano español señala que "la gente en África se sorprende de la reacción de pánico que existe en España" e invita a "superar el miedo". 
Un día más la actualidad informativa de nuestro país sigue estando protagonizada por el ébola, aunque la tranquilidad debe predominar en lugar de la histeria colectiva, ese el principal mensaje que traslada el Comité Especial, creado el pasado viernes.

Este lunes, Fernando Rodríguez Artalejo, profesor de Medicina Preventiva y de la Salud y miembro de este comité científico, ha comparecido desde La Moncloa para ofrecer la última hora al respecto. La auxiliar de enfermería Teresa Romero sigue siendo la única infectada y continúa "muy grave", como en los últimos días, según ha informado, además 50 personas se dedican íntegramente a su cuidado. Aunque no ha dado detalles sobre los tratamientos que recibe la paciente, algunos medios señalan que ha recibido tres terapias distintas, pero no el famoso Zmapp: un fármaco experimental procedente de Holanda, un antiviral de Japón y el suero con anticuerpos de un enfermo recuperado.

Rodríguez Artalejo ha afirmado que las otras quince personas ingresadas en el Hospital Carlos III no muestran ningún síntoma de la enfermedad. Por ello, el comité de seguimiento da un mensaje de tranquilidad, pues "no hay persona en España con capacidad de transmitirla, más allá de la propia paciente". "El brote es posible de controlar", ha subrayado el experto y ha señalado que se podrá dar por terminado cuando ninguno de los contactos de Teresa desarrolle la enfermedad, es decir, habrá que "esperar hasta el 27 de octubre, 21 días después del último contacto".

El ébola también está presente en la vida política. Desde el PSOE, su secretario general, Pedro Sánchez, pide la comparecencia de Mariano Rajoy en el Congreso para que informe de lo ocurrido y de las decisiones que se van a tomar para atajar esta crisis.

Por parte de la Comunidad de Madrid, su presidente, Ignacio González, ha decidido aplazar las obras para convertir el Hospital Carlos III en un centro de media y larga distancia.

Sin embargo el virus no sólo afecta a España, por ejemplo en EEUU se ha dado el mismo caso: una enfermera se ha infectado tras tratar a un enfermo. Aunque la califican de héroe y dejan en segundo lugar los errores que pudo cometer, y no hay tanta histeria. Aunque el centro y origen de la enfermedad, y donde está causando más víctimas, ya superan las 4.000, es África Occidental.

Desde allí, nos llega el testimonio del misionero español Rafael Sabé, que se encuentra desde 2012 en Guinea Conakry y es miembro del Grupo de Prevención Anti-ébola de la región de Siguiri. Este salesiano, en una entrevista difundida por Obras Misionales Pontificias (OMP), afirma que "aquí se cuenta con unos 778 fallecidos, pero no ha estallado el pavor español" y que "la gente en África se sorprende de la reacción de pánico que existe en España". También invita a "superar el miedo", aunque comprende que haya médicos que teman este virus, pues "el miedo te bloquea y hace que te equivoques", añade.

Sabé admira "a los médicos africanos que con poca protección se acercan a los enfermos" y cree que el "testimonio de los misioneros que han fallecido del ébola es admirable". "El hombre no puede vivir sino es capaz de darse", subraya. Él es misionero desde 1992 en África, donde ha estado destinado en Costa de Marfil, en Togo y en Guinea. Desde allí transmite el deseo de los guineanos de que Teresa Romero se restablezca rápidamente y rezaron por ella en la Eucaristía del pasado domingo.

Cristina Martín

cristina@hispanidad.com