A veces, sí, una imagen vale más que mil palabras, aunque desde el imperio de la televisión una palabra atinada suele valer más que 1.000 imágenes estúpidas.

Pero no es el caso de la viñeta que el miércoles firmaba Montoro, en La Razón. Contémplenla.

En efecto, Rasputín Rubalcaba tiene más de Lenin que de Rasputín. Contémplenla, que merece la pena.

Es el mejor resumen que he visto de la situación política actual, y si yo fuera Paco Marhuenda lo habría llevado a portada.

En efecto, Rubalcaba está condicionando la política española y las libertades españolas, está manipulando las urnas, a costa de utilizar a la policía y a la Fiscalía contra el Partido Popular y está destrozando cualquier forma de nobleza que pueda subsistir en el foro hispano (tarea no especialmente ardua).

La verdad es que a los que creemos que la política española no se regenerará hasta que esa formación podrida, llamada el Partido Popular, se hunda como se hundió la UCD, Rubalcaba nos hace un gran favor. Además, todo lo que sea denunciar la corrupción, aunque sea por motivos espurios, bienvenida debe ser. Me preocupa más la corrupción ideológica, el sectarismo, más vesánico que mesiánico, donde el PSOE es un campeón, pero es la derecha pagana, el Marianismo, la que paraliza el deseado cambio.

Bienvenidos los Gürtel y compañía, aunque Rasputín comenzara la guerra de forma tan ridícula como en las escuchas en Madrid o los trajes de Milano de Camps, hasta que su policía, sus fiscales y jueces adictos encontraron hueso en el que morder. En cualquier caso, la política española actual es ésta: un desastre con patas llamado Zapatero, personaje rencoroso y siniestro, mitad por mitad, con un ministro del Interior que utiliza las instituciones del Estado de Derecho para practicar la impunidad leninista y tapar con escándalos del PP la desastrosa política del PSOE. Es la utilización del Estado como medio, y no precisamente a favor de la persona, sino contra la persona.

Todo está en orden.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com