Seguimos en la dicotomía sobre si el loco es malo o si el malo se vuelve loco. Ya saben nuestra tesis: optamos por la segunda. La demencia no tiene por qué resultar negativa, pero es seguro que la pérdida de realidad producida por el odio sí provoca demencia. De hecho, la locura no es más que perder el sentido de lo natural, porque la normalidad no es otra cosa que lo que atenta contra la naturaleza humana.

Dicho esto tenemos que compartir con todos ustedes nuestra sospecha de que la diputada del PSOE, Carmen Montón (en la imagen), está un pelín grillada.

La campeona del abortismo ha recibido al nuevo ministro de Sanidad del PP, Alfonso Alonso, progre-sorayista, con una feroz oposición a la única medida (más bien un mini-medida) que el PP ha salvado de la reforma Gallardón, ya de por sí abortista: que las menores de 18 años tengan que solicitar el permiso paterno para matar a su hijo. Según Montón, el Gobierno pretende que "la mujer más vulnerable deba someterse al permiso de sus padres".

Al parecer, si un padre, incluso una madre, trata de salvar la vida de su hijo y evitarle a su hija los devastadores efectos de eliminar a su propio hijo en sus propias entrañas, es sometimiento. Y, también, al parecer, la adolescente es vulnerable para optar por la vida, no para generarla. Vamos, que te ves obligada a acostarte con el primero que pasa y, en consecuencia, por tu vulnerabilidad, te ves obligada a matar al fruto del ayuntamiento.

Pero no se inquieten, enfrente estaba el gran Alonso, progre-sorayista, quien eludió el vergonzante asunto de la vida al tiempo que se comprometía a luchar contra la violencia de género. ¡Pues menudo es Alonso!

Hispanidad

redaccion@hispanidad.com