Sr. Director:
¡¡¡Enhorabuena!!! Hoy, es un gran día.

Sí, es lo menos que puedo decirle a Eloy, un voluntario de Derecho a Vivir, porque ha salvado una vida de las garras de la muerte. Este es el comentario que acabo de leer en su blog:

No puedo sentirme mejor, jamás en mi vida podré sentirme mejor, al menos que ayude a que se salve más de una vida.

Ya había experimentado esa sensación antes, puesto que, en mi vida, sólo o con la ayuda de otra persona, he sacado del mar, librándolos de una muerte cierta, a cuatro personas (en la última ocasión estuvimos en el mismo riesgo mi mujer y yo, ella sin apenas saber nadar), vimos la muerte muy cerca y segura, sin posibilidad de ayuda del exterior, con un fortísimo temporal de poniente, olas de 3/4 metros y una marea de 120; conseguí sacar a mi mujer y salir yo, tras unos veinte minutos o media hora de lucha, después de haber sido arrastrados mar adentro (volvimos a nacer).

Hoy he vuelto a sentir el gran bienestar, la paz y la alegría que producen la sensación de haber salvado una vida.

Ha sido inenarrable; no tiene nombre, sólo espero volver a ver a la pareja que esperaba su turno para el aborto provocado y que ¡¡¡no lo hicieron!!! Cuando se marchaban, sin despedirse; los abordé de nuevo y les pregunté su decisión, me dijeron que habían desistido. Les pedí permiso para darles un beso, no sólo me dejaron, sino que se abrazaron a mí (los dos); ella tuvo que volverse para recoger el DNI que se le olvidaba en el matadero, sí eso efectivamente.

Sólo me resta darte las gracias en nombre de ese niño que verá la luz dentro de poco gracias a tu valentía y generosidad. Que cunda el ejemplo.

Ana Carmen Trujillano

torremalaga85@gmail.com