Compañías como Garmin y Navigon han sufrido la competencia desleal del gigante

 

Hemos pasado de un cuasi monopolio de la forma -instrumentos- al más peligroso monopolio de contenidos.

Las operadoras de telecos lo sufrieron en sus carnes hace ya años. Incluso hay algunas que todavía mantienen el germen del Estado en sus entrañas. Muchos lucharon para que las telecos se abrieran a la competencia, lo consiguieron, y así llegaron muchas otras compañías que han hecho del sector una de las locomotoras económicas de Europa y el mundo.

Pero cuando parecía que todo estaba en orden, surgió el gigante Microsoft, con su sistema operativo Windows y su navegador Internet Explorer en todos los ordenadores. Hasta que todo, según parecía, llega a la normalidad tras la intervención de los reguladores nacionales y europeos. Porque entonces surgió otro monopolio, aún mayor que el de Bill Gates, y que se asemeja a una auténtica dictadura. Google es ahora el gigante a quien todos temen. Y es que Microsoft es un monopolio de la forma, de los instrumentos para moverse por la Red, pero Google puede ser peor: puede convertirse en un monopolio de los contenidos. Dicho de otra forma: en censura.

Por de pronto, Google, nacida anteayer, y sin duda el buscador que ha desplazado al resto, se dedica ahora, como asegura El País, a digitalizar los contenidos de otros, ofreciéndolos como si fueran suyos y distribuyéndolos por las redes de otros sin pagar nada a cambio. ¿Qué le ocurrieron a Garmin o Navigon después de que Google anunciara que ofrecería gratis los servicios de navegación en sus Google Phones? Pues que sus acciones se desplomaron en la Bolsa. Viva la libre competencia que ha ocasionado que Nokia hiciera, meses después, lo mismo pero asumiendo pérdidas millonarias tras adquirir la compañía líder en cartografía digital por miles de millones de dólares.

Si una operadora telefónica tuviera de cuota de mercado un 93 por ciento en su país, o en cualquiera de aquellos en los que operara, ¿qué ocurriría? A buen seguro que las autoridades regulatorias tendrían algo que decir y alguna multa que imponer. Ese 93 por ciento es, por cierto,  la cuota de mercado que alcanza Google en el servicio de búsquedas en España. La cuota es del 75 por ciento a nivel mundial, algo que, por el momento, no parece que preocupe a ningún regulador.