Sr. Director:
 
La ley que permitirá llamar matrimonio a las uniones de personas del mismo sexo es un grave error. Va a suponer dar el mismo valor jurídico a realidades que son diferentes y por lo tanto va a ser injusta. El matrimonio es una institución jurídica natural , antigua como la misma persona, que trata de proteger la unión de un hombre y un mujer y a su prole y que trata de cuidar la estabilidad necesaria para que los niños pueden vivir en un entorno de cuidado y de amor.

El nuevo y mal llamado matrimonio homosexual viene a reconocer efectos jurídicos a la convivencia entre personas del mismo sexo, efectos que ya se reconocían con la ley de parejas de hecho.

En el fondo con esta reforma del derecho de familia lo que se desea es que las uniones homosexuales gocen del mismo marchamo, del mismo prestigio que los matrimonios. Quieren que reconozcamos su normalidad, se empeñan en que admitamos que son tan honorables como las uniones entre hombre y mujer, pero la naturaleza de las cosas no la podemos moldear a nuestro antojo. Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no gozan de la complementariedad natural, y nunca pueden dar lugar a nuevas vidas.

Creo y no solo yo, sino la gran mayoría de la gente, que debemos dejar las cosas tal y como están, los homosexuales tienen el mismo derecho que los heterosexuales a contraer matrimonio, siempre que se casen un hombre y una mujer o una mujer y un hombre, por que lo otro, no nos engañemos, sencillamente no es un matrimonio, es otra cosa. Creo que sobre este tema debiera hacerse un referéndum y que la gente se expresase libremente.  A través de los medios, de las series de televisión nos hacen creer que estar en contra del matrimonio homosexual es discriminar a los homosexuales, tratarles de ciudadanos de segunda, (hasta en el programa infantil Los Lunis ha habido una boda homosexual, algo que los niños ni tan siquiera están en condiciones de entender), si ello fuera así resultaría que el 99 por ciento de los países considera a los homosexuales ciudadanos de segunda.

Es más, me parece que tiene mas sentido permitir la poligamia, porque de alguna manera es algo mucho más natural que la homosexualidad, que tratar de matrimonio a una unión homosexual. Y si abrimos ahora esta puerta, qué argumentos vamos a tener cuando, sin lugar a dudas, nos pidan el reconocimiento jurídico de la poligamia.

José Maria Gainza Ordoqui

jmgogl@hotmail.com