Sr. Director:

El dato de que el 42% de los hogares españoles con niños pequeños tiene a uno de los cónyuges trabajando en casa y la denuncia de la discriminación en los salarios que sufren las mujeres me han hecho pensar en la tan aireada Ley de Igualdad.

Por un lado son muchas más mujeres que hombres las que se dedican al cuidado de los hijos y a algunos les parece que eso no es del todo justo y debería ser regulado por Ley.

Por otro la discriminación en los sueldos, es más que evidente en ese 42% de hogares, en el que uno de los cónyuges se queda trabajando con los hijos en casa. Si trabajas en tu casa y con tus hijos, es tu problema, el sueldo es cero y uno de los pocos derechos es el de la invisibilidad. Pero si trabajas en la casa del vecino y cuidas a los hijos del vecino eres activo o activa y cotizante y tienes un sueldo y un montón de derechos añadidos...... Esa sí es una grave discriminación.

¿Puede ser justa una ley que habla de paridad sin respetar las diferencias que entre los sexos naturalmente existen?.

Ya podemos ir haciendo leyes que aunque los metamos a ellos en el paritorio, legal y obligatoriamente, me temo que no vamos a obtener el mismo resultado que si las metemos a ellas.

Es más solidario y mucho más democrático que los hombres y las mujeres se organicen como les de la real gana. Si la naturaleza ha dispuesto que son ellas las que paren y las que dan de mamar será más natural que lo sigan haciendo ellas y que les demos el respaldo que se merecen. Y cuando las mujeres sean valoradas de verdad podremos libremente elegir nuestro trabajo, en el momento que deseemos, en el lugar que queramos, con la responsabilidad que nos parezca más oportuna.

Pero si seguimos obligando a las mujeres a conciliar por motivos económicos o ideológicos, no debemos hablar de leyes de igualdad ni de cuotas de paridad ni tampoco es de buen gusto hablar de paritorios. Habrá que buscar otros términos.

Pilar Pérez Rodríguez

pilar.perez.rodriguez@gmail.com