Sr. Director:

Cuatro y medio millones de dólares por una tumba ¡vacía!. Bueno, es que se trata de la tumba vecina a la que acoge los restos de Marilyn Monroe.

Más allá de las rarezas de un millonario excéntrico, me han llamado la atención las opiniones recogidas en entrevistas callejeras por una TV de España, en las que ciudadanos corrientes han expresado su ilusión por descansar eternamente junto a ésta o éste personaje de las artes, las letras o el deporte. Y es que, aunque unos lo nieguen, otros lo ignoren, y muchos no se lo planteen, es lo cierto que, en el fondo, todos tenemos ansias de eternidad, de la Eternidad, y que eso radica en el alma inmortal de cada uno y no en el cuerpo, que se corrompe en poco tiempo.

Amparo Tos Boix

[email protected]