Sr. Director:

Ante la crisis matrimonial que puede producirse alrededor de los 40 años, me escribe Francisco González desde su página Web:

Es real, yo lo puedo confirmar, porque, con bastante  frecuencia, es lo que les ocurre a muchos matrimonios, que pasan por mi despacho, al llegar a esta edad. Yo, en esos casos, empiezo por hablar del tiempo libre -que no saben que deben tenerlo y los que lo tienen no saben qué hacer con él-. Tiempo libre para uno mism peluquería, rebajas, tenis, tiempo para el desarrollo interior...; tiempo libre como pareja; tiempo libre con los hijos y la familia; y tiempo libre con los amigos. En general, descansar, abrirse a los demás y evitar la soledad de dos caras frente al televisor y, con mucha frecuencia, hasta en la habitación.

La comunicación en la pareja exige tiempo y capacidad en los dos de decir cosas que valgan la pena. Lo que en el noviazgo era una fascinación por lo que el otro contaba, o cómo lo contaba,  tiene que evolucionar hacia un interés más sereno en el que escucha: que lo hace porque quiere al otro y le interesa todo lo que le sucede y todo lo que siente. Y en el matrimonio, por esa riqueza ilimitada de la persona, siempre hay la  posibilidad de sorprender a la pareja que descubre en el otro algo nuevo y valioso; pero para ello es bueno preocuparse por enriquecer el propio espíritu, y dedicarse a tareas que sirvan para ayudar a los demás.

José Luis Mota Garay

jlmota@canarias.org